viernes, 5 de junio de 2009

Así está el patio

Y así se lo vamos a contar... sigan leyendo...

Hace muchos, muchos días, una empresa muy mala (la llamaremos Ondra), que tenía escla... que tenía contratados a muchas, muchas personas, decidió que no ganaba los suficientes Zillones de doblones de oro, y planeó mandar al agro a buena parte de sus curritos, pero pagándoles menos de lo que les correspondía. Como los malévolos Brujos del Conejo Directivo, no veían la oportunidad de quedar bien con el Rey de Turno (que así se llamaba el reino, el Rey se llamaba Gwendolyn Ataulfo)... como iba diciendo, los brujos quería quedar bien con el monarca, y para no ganarse su enemistad, lo fueron haciendo poco a poco, en pequeños grupos de obreros que recibían notificación para volver por donde cada mañana venían desde sus lejanos hogares, y no poder continuar ganándose el dinero que tan bien venía para comer y sobrevivir en el reino de Turno.
Y hete aquí a nuestro protagonista, al que llamaremos Golismero (por poner un ejemplo, el nombre no es real). Golismero trabajaba en los distintos turnos que su jefe, el despejado señor DelTraje, esto significaba no tener nunca un turno fijo para poder establecer una vida y unas relaciones con la gente de su alrededor, a veces tenía que levantarse antes del alba, otras tenía que mantenerse en su puesto toda la noche, e incluso cuando todos los demás escla... trabajadores tenían fiesta o vacaciones, a él y sus compañeros les tocaba dar el callo. Y a lo tonto pasaron los meses, y de tener la misma rutina, nuestro amigo Golismero se apalancó en el puesto, y fue perdiendo habilidades. Dejó de escribir cartas a sí mismo (y dejó de recibirlas), dejó de leer a los clásicos y a los vanguardistas (novelas y comics, vamos), dejó un regalito en el water de la empresa, y poco a poco, fue sumiéndose en el pozo de la rutina hogareña y el ciclo de buscar otro empleo.
Y en éstas estoy... digo, está nuestro amigo... Golismero, sí, Golismero busca trabajo, es algo que, según el anuncio de Timofónica, se hace a base de llamar a los colegas y que otros te solucionen la vida, pero Golismero es así, terco y atractivo, a la par que trabajador. Está empecinado en buscar curro casi a diario, enviar correos sin ton ni son (con su CV) a las empresas de su sector (la informática de sistemas para quién no conozca aún a Golismero), y de buscar colaboraciones. Yo sé que no está sólo, ¿lo sabes tú?

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Y ahora, el esperado: CONEJO... digo CONSEJO DEL DÍA: ¡¡Comprad mi libro, ostias ya!!
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