miércoles, 11 de noviembre de 2015

Sombras

Sigo buscando una sombra en la que estar, aunque sea invierno y haga frío. Será la introvertida costumbre del pasado, cuando pasaba la mayor parte del día en mi habitación. ¿Es posible percibir dónde está el error y, aún y así, ser incapaz de remediarlo definitivamente? No es fácil cambiarse las costumbres, modificar un comportamiento que moldea en cierta forma el carácter propio, voluntariamente.

Sombras arbóreas, danzando sus copas sobre el suelo. Fugaces sombras aladas, apenas perceptibles en las fatigadas y aceleradas mentes humanas. Sombras coloridas sobre el gris industrial del asfalto. Sombras saltarinas de objetos fijos corretean bajo cualquier luz. Sombras de figuras estáticas iluminan oscuros y líquidos rincones interiores.

Sombreros siempre asombrados por sombrear semblantes sombríos...

A todas luces, las sombras siguen siendo ilusiones, quimeras y utopías inalcanzables, justo al final del tacto, justo al principio de nuestro exterior.

Vayan por la sombra.

Archivo de la bitácora