martes, 26 de enero de 2016

A todo esto

A todo esto, que antaño era campo y agro, me refería en mis pensamientos hace unos instantes... Es demasiado general, engloba el conjunto entero contenido en el Universo, y lo resume en un punto insignificante y, demostrativamente señalado: esto.

Sin venir a cuento, el personaje principal de la historia que nos ocupa, saltó abalanzándose a todo esto que veníamos contando. La sorpresa fue mayúscula, como si en vez del sustantivo de clausura fuera una letra cualquiera; el tiempo decidió consultar su reloj con estación meteorológica justo cuando salía un tren de pensamientos, sin saber que descarrilaría poco después; el espacio seguía sin saber muy bien dónde estaba o cómo había llegado ahí, pero podía recordar su infancia, cuando se sentía libre... asilvestrado...

El papel que se alzaba contra el horizonte estaba inmaculado, pero sabía en el fondo de su ser que sería el definitivo, el que le podría encumbrar a las cimas de la gloria o calentarle con llamas cálidas en las frías noches de la pobreza. El papel que sin duda le deparaba el Destino, seguro como el abrazo de una montaña; suave como el arrullo de la marea se aposentaba día tras día éste pensamiento en su mente, medraba como la cizaña sobre un suelo rico en sustratos, e iba extendiendo sus tentáculos como si pertenecieran al mismo Cthulhu...

Pensamientos que sabía positivos se tornaban grises y oscuros, tornaban al negro ahumado de la fatalidad lenta, pero inexorablemente, como si el fin último fuera la desaparición y la Muerte... como si no fuera el Humor, el último chiste.
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