martes, 19 de enero de 2016

Inglés nivel oficina

"No, no, sorri. Güi don jaf ínglis servis jir" y cuelga el teléfono.

Es lo que tiene la gente de 60 años y 40 en el mismo puesto laboral. No han vuelto a tocar un libro o manual desde hace demasiado tiempo, no han tenido inquietudes educativas más allá de lo justo y necesario para su tarea, ni han intentado aprender nada nuevo por el mero placer de hacerlo.

Personas que han engordado sus nalgas en el mismo asiento, que no pueden mantener conversaciones durante los descansos que no sean de trabajo, pero que ahí siguen sin saber muy bien porqué (aunque tengo la sospecha que tiene que ver con la indemnización por despido que tendría que pagar la empresa).

Y bien sabéis que soy ferviente defensor del escaqueo y la Ley del Mínimo Esfuerzo, pero tampoco entiendo cómo las empresas, en su afán de obtener beneficios, mantiene cargos que en vez de aportar valor lo restan a corto, medio y largo plazo, ni porqué los buenos trabajadores, los que tienen el conocimiento y la actitud de mejorar el trabajo, son tratados como bichos raros, especímenes que han decidido evolucionar sin tener en cuenta la normalidad del resto del enjambre. Como si fuera una ofensa mostrar las carencias de algo, en vez de verlo como una guía para mejorar o un ejemplo de cómo deberían ser.

Así que, como diría el tipo en cuestión, "gud bai, fréns".
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