miércoles, 17 de febrero de 2016

Mañanas frías

Amanece el frío invierno a finales de Febrero, con la resaca tardía, cogiendo por sorpresa las primeras flores del año. La noche ventosa se ha llevado lejos las nubes, ha traído la calma fresca de la orilla del mar al aroma del café caliente.

Aún duermes entre las calientes sábanas que nos han arrullado, con el pelo tapando un poco tu cara, y sonrío a tus suspiros, a los sonidos que se escapan de tus sueños a través de tus labios. Los abrazos que nos arroparon durante las horas nocturnas se quedan en la almohada, vigilando oníricas amenazas y esperando ver abrirse tus ojos.

Me tengo que ir a trabajar, dejar la comodidad del pijama y la belleza de mirarte, y salir a la mañana fría que me separa de tu piel. Arrastro las escasas ganas que tengo y las obligo a vestirse para enfrentar la jornada, con esfuerzo consigo meterlas en el abrigo y salgo de casa, deseando con mucha fuerza que el tiempo pase de prisa y lleguemos pronto al momento de juntarnos de nuevo.

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