lunes, 13 de junio de 2016

Acabando "La Inacabada"

"La Inacabada" fue el nombre que pusieron éste año a la Ciclonudista de Barcelona, porque el año pasado la policía les ordenó vestirse antes de llegar al final del recorrido. Éste año no ha sido así, nos han ido medio escoltando a lo largo del camino, taponando levemente el tráfico motorizado en la parte trasera de una masa tirando a pequeña, menos de 30 personas y ni la mitad completamente desnudos.

Las reacciones típicas de la gente al vernos: unos sorprendidos, otros escandalizados, nadie indiferente. Vivir los tiempos que nos ha tocado vivir, en una ciudad turística como Barcelona, que viene a tener una media de 2 cámaras de fotos por habitante (incluyendo la mencionada del móvil), un soleado día de principios de Junio, hizo que nos sacaran más fotos en un par de horas que las que podamos hacer en todas nuestras vacaciones juntas. Debe ser para pasar las frías noches de invierno, en la soledad de la cueva pajillera...

¿Por qué tenemos que pedalear desnudos y desnudas? Pues porque, lamentablemente, es de las pocas formas pacíficas que hay de hacer visible un problema. En éste caso, y metafóricamente, lo desnudas que estamos las ciclistas ante el tráfico motorizado de las ciudades, con vehículos de varios cientos o miles de kilos circulando en muchos casos por encima del límite de velocidad (a pesar de los radares, badenes y mil intentos fracasados de calmar el tráfico), con conductores que no saben utilizar los intermitentes ni los retrovisores (de ahí que las ciclistas hayamos desarrollado la "circulación defensiva").

Parafraseando a Bruce "Hulk" Banner en "Los Vengadores", las ciclistas "vamos a pelo" entre el tráfico. Los cascos de bici no suelen estar diseñados para soportar impactos a más de 40 o 50 km/h, ¿creéis que son efectivos en caso de atropello a más velocidad? ¿Pensáis que si nos embiste una furgoneta a 40 km/h por pasar un cruce sin mirar nos salvaremos por llevar un casco o reflectantes?

Vamos desnudas porque la ropa es un hábito adquirido, y en verano se va mucho más fresquito, se disfruta la ciudad y a la gente de otra manera, sin tanta zarandaja que nos separa: todas las personas venimos a éste mundo desnudas, y nos iremos con los trapos que nos pongan a la tierra.

Y mientras la movilidad de la sociedad no cambie, habrá que seguir pedaleando en pelotas, y haciendo Masas Críticas, y haciendo política con nuestro ejemplo ciclista al resto de usuarios de la vía.
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