sábado, 4 de junio de 2016

Semana pedalera

Ha pasado una semana entera desde mi primera Massa Crítica de Terrassa, donde fuimos cuatro gatos, conmigo una más, y donde comencé a conocer a las personas que organizan el paseo. Y digo organizan, porque es muy diferente de la BiciCrítica de Madrid, o la Massa Crítica de Barcelona. Van con sus chalecos reflectantes de "Guía ciclista", llevan walki-talkies para coordinar los tapones, y tienen un contacto en la policía para, en caso de necesidad, denunciar actitudes peligrosas de conductores de vehículos a motor. Además del paseo mensual del último viernes de mes, hacen salidas semanales los jueves, y durante toda la semana pasada, han estado saliendo cada tarde, aunque yo sólo pude acompañarles miércoles y jueves, que ya fuimos unas cuántas más. Tan organizadas están que me hicieron firmar un papel "por si acaso" me tenía que cubrir su seguro de asociación ciclista.
Ya ayer, primer viernes de mes, volví a coincidir con mis vecinos y vecinas de Terrassa, pero ésta vez, durante mi segunda MC de Barcelona, y saludé de nuevo a mis amigas y amigos de la Pantumacona. Qué gozada volver a pedalear de forma tan anárquica y a la vez tan coordinada, sin más control que el de cada una. Me pareció en un momento determinado que aquello estaba, aparte del par de sound systems, un poco apagado, así que me coloqué en la cabecera y animé un par de olas, me puse de tapón en algún cruce, hablando con los conductores que ya tenían una actitud comprensiva y tranquila, y gritando improperios al resto de ciclistas, que se reían y comenzaban también a payasear y dar voces. Al final se acercaron varios a saludar, a seguir las chanzas y bromas ya en la playa de la Barceloneta, donde celebramos una de las noches de la Pantumacona bailando descalzos sobre la arena. Ayer fue más tranquilo, aunque un buen grupo se marcó unos bailes, yo me quedé cerveceando y fumando con quienes nos preparaban el desayuno hace dos o tres semanas. Charlando con todos y haciendo bromas, fue llegando el momento de la despedida.
Más teléfonos en la agenda, más contactos en redes sociales, más personas que se van abriendo hueco en el corazón, una miqueta mes de catalá, y promesas de más cervezas y pedaladas compartidas. Hasta la próxima vez que coincidamos.
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