martes, 24 de enero de 2017

Anualidad 2016 - Editado

Voy a intentar hacer un pequeño resumen de los que fue mi pasado año, así a vuelapluma y por la mera razón de ver qué sale. Vamos al meollo, porque comenzar el año con trabajo en Alicante y carnet de conducir casi recién estrenado, y terminarlo con el mismo curro pero en los alrededores de Barcelona y cuarenta mil kilómetros de volante, no parece moco de pavo.

Comencé el año como ésta entrada, corrigiéndome: estuve en Vallekas a principios de 2016 porque lloré un poco de teletrabajo, así aprovechaba y podía ver a la familia en esas entrañables fechas... entrañables debe ser porque a los pocos días dan ganas de eviscerar a alguien.

Después de los atracones familiares y celebrar el cumple de mi sobrino, me volví a Alicante para recibir la noticia pocas semanas después: trasladaban completamente mi puesto a las oficinas de Harry Potter en Sant Cugat, o a las del cliente final en Sabadell. Por supuesto, estaban interesados en mantenerme, así que a mi charcutera le tocó aflojar un poco la mosca, básicamente por el aumento de gastos que supone Barcelona con respecto a Alicante. Pero voy demasiado rápido... antes pude viajar un poco por Almería con Neni, disfrutar de paisajes y playas al lado de una personita tan especial...

Antes de tirar p'al Norte, en Semana Santa, estuvimos también en Barcelona visitando a una amiga de Neni, y turisteo p'arriba, turisteo p'abajo, fui conociendo la Ciudad Condal lo justo para no perderme. Tuve la suerte de que, además, el traslado a Barcelona coincidió con la celebración de La Pantumacona, así que pude conocer a un montón de personas a las que, en mayor o menor medida, he seguido viendo. Personas que hacen las masas críticas de Terrassa, Sabadell, Barcelona...

Ya instalado en la zona, aproveché la ocasión para pillar unos días de vacaciones y subir con Neni a Amsterdam, a visitar a Rober y Paula. Gracias por acogernos con tanto amor y ofrecernos volver, os tomaremos la palabra el día menos pensado (no, no es ése que tenéis en mente :P ).

Luego vino el Iboga, con más amigas, conciertos y risas variadas, pero ya os digo que la edad nos hace morrofinos, y que ir a un festival con piso alquilado es mucho mejor que ir con tienda de campaña. Se pierden experiencias pero se ganan duchas con agua caliente y desayunos sin jaleos (por no mencionar las paellas que puedes pedir para comer en casa o la posibilidad de dejar cargando el móvil sin temor a que se esfume). Fue un festival de polvaredas y ritmos balkánicos, una agradable locura desenfrenada para desentumecer los músculos y relajar los pensamientos.

Los días y semanas fueron pasando tranquilamente, bajando algún fin de semana a Madrid, haciendo algún viaje relámpago (Salamanca, pueblos con hayedos o castañares...), trabajando con gente maja, y aclimatando mis oídos al catalán 'mica a mica', se fue terminando el año. Un inesperado viaje a Granada, donde conocí a una prima de Neni, Alba, y a su familia, que son unos soletes. Nos acogieron con los brazos abiertos en su casa (puede que fuera por llevarles la ansiada lluvia), y me despedí de ellos con una sensación de añoranza. La verdad es que personas tan agradables se hacen un hueco rápido en mi corazón, y es agradable comprobar que se acordaron de mi en Navidades (y que tanto Adara como Gael siguen practicando malabares).

Y llegaron las Navidades, llegó mi hermana con la nueva incorporación familiar, Lucía, y teletrabajo, y vacaciones...
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