jueves, 2 de febrero de 2017

Viajero familiar

Ya se puede decir: el próximo mes de Abril me largaré a pasar unos días a Santiago de Chile, acogido amorosamente por mi hermana.

Podré estar con Mario y Lucía, charlar con mi hermana y José, y volver a pasear por las calles de Santiago, disfrutar de sus cafés y jugos callejeros, y quizás volver a encontrarme con alguien conocido (está por determinar).

He pedido las vacaciones el primero del departamento, no sea que me pase como las últimas y descubra que tenía aún días pendientes. He comprado el billete y he pedido cita para renovarme el pasaporte (mira que tenerlo caducado y no acordarme). Ahora sólo queda ir gestionando qué equipaje voy a llevar yo y cuántas cosas intentará colar la familia, en plan estraperlo, como por ejemplo quesos o cañas de lomo.

Ya doy por hecho que me llevaré poca ropa, lo de viajar a una casa con lavadora es una comodidad, así que la práctica totalidad de mi mochila será destinado al transporte de mercancías, tanto a la ida como a la vuelta (ya me han encargado desde almejas chilenas, hasta alfajores de dulce de leche, pasando por el famoso pisco).

Así que, resumiendo, volveré a pisar el Cono Sur.
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