Nos habíamos quedado en el inicio del tour de Uyuni, tras cambiar una de las ruedas del todoterreno, con la promesa de describir la flora, fauna y paisajes vistos. Vamos allá, seguid leyendo...
Iniciamos nuestra ruta con Miguel, nuestro conductor, y dos brasileñas-pera, quicir, unas pijas de cuidado procedentes de Brasil, con sus plumas blancos impolutos y sus dos trolleys por cabeza, uno de ellos con productos de belleza y estética. No voy a dar más datos sobre ellas aparte de decir que convirtieron el viaje en una sucesión de risas encubiertas y odios casi descubiertos.
Tras pagar el acceso a la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, y ver la Laguna Verde, nos dirigimos a las Termas de Polques, donde Gabi y Laura se darían un baño a 30º-35º, siendo la temperatura exterior de unos 10º ó 15º bajo cero. Proseguimos viaje hacia la Laguna Colorada, donde haríamos noche en el primer hotel de sal de nuestro tour. No había apenas agua, la calefacción consistía en una estufa en mitad del salón donde cenamos (y que un tipo encendió con un chorrete de gasolina y algo de leña seca). Como llegamos pronto, nos dedicamos a jugar al backgamon y a charlar con los otros viajeros, medio en inglés, medio en castellano, medio en portugués. Había unas chicas francesas que hablaban español, una chica chilena, gente del norte de Europa y un gringo.
A la mañana siguiente, Miguel ya había reparado la rueda del todoterreno (con lo que aún a día de hoy estamos flipando), y al subir las mochilas y las garrafas de agua, empezamos la segunda jornada. Hay que puntualizar que los equipajes los subimos entre Gabi, Lau y yo, con Miguel en lo alto del todoterreno, ya que nuestras compañeras cariocas desaparecieron. Camino de Laguna Medionda (o Hedionda por el pestazo a azufre) donde comeríamos, hicimos parada en el Árbol de Piedra, donde pudimos hacernos unas cuantas fotos con el permiso del viento. Antes de Laguna Medionda, vimos también las lagunas Ramaditas (seca), Honda y Chiar Khota, y disfrutamos de la comida, la primera cerveza boliviana del camino (Huari) y un auténtico café expresso. Seguimos camino del segundo hotel de sal, previa parada en San Juan a comprar cerveza de quinua y un CD para cambiar el disco de varios pop a petición de una de las brasileñas. Al fin llegamos a Chuvica, y como veíamos que iban a desaparecer nuestras compañeras al descargar, Lau se encargó de "repartir" la carga. Nos hicimos unos tés a la espera de la cena, nos dimos una ducha caliente (aquí si había agua caliente, aunque fuera un chorrillo).
Éste día pudimos ver llamas, vicuñas, un corro culpeo, vizcachas y bastantes pájaros autóctonos, pero resaltaban los flamencos, no sé si por el plumaje, o porque me recuerdan al gitaneo y las faralaes... bueno, y un perrico que había en el hotel, y que estuvo conmigo mientras me salía a fumar bajo las estrellas.
El tercer día no había amanecido y ya estábamos en camino para ver salir el sol en pleno salar, a medio camino de la Isla del Incahuasi. Paramos en dicha isla, que era una isla hace millones de años, y a día de hoy es un monte plagado de cactus (y otras plantas) en mitad del salar. Se puede visitar el altar de la Pachamama, el Arco de Coral (y roca volcánica), y el bar o el museo. El bar abre 364 días al año, y el museo lo pillamos cerrado, conjunción astronómica, mala suerte, o el gafe brasileiro que nos acompañaba, quién sabe... Una vez visitada la isla, nos fuimos hasta Colchani, donde vimos los puestos de artesanía, comimos, y seguimos camino hasta Uyuni.
Y antes de la próxima entrega, os dejo con el conejo... digo, con el consejo de hoy: si pensáis haceos vegetarianos, recordad el chorizo, el jamón serrano, y las costillas de cerdo, y si luego seguís en vuestras trece, vosotrxs mismxs (pero yo ya os avisé).
martes, 2 de noviembre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
Con la poli en los portones (y II)
Bueno, pues la visita de la policía de ayer fue, como decirlo, un punto de inflexión: primero llegó la policía municipal porque la empresa no tenía libro de reclamaciones, y al rato llegaron unos cuantos policías nacionales de paisano para llevarnos a todos detenidos por "estafa y asociación ilícita".
Los cargos, dirigidos contra la empresa, los terminamos sufriendo mis dos compañeras del departamento de ventas y un servidor (menudo juego de palabras para un informático). Muy amablemente nos dijeron los cargos y los derechos que teníamos, recogimos nuestras pertenencias, y nos llevaron en los coches camuflados hasta la comisaría de Canillas, a la UDyCO, donde nos tomaron las huellas, los datos, y nos comentaron que llevaban tiempo vigilando a mi jefe por tráfico ilícito de vehículos, estafa y demás. Pero claro, como mi jefe no estaba, pues nos llevaron a los 3 últimos monos por delante... la compañera que llevaba más tiempo hizo un mes en la empresa el miércoles, cuando yo me incorporé, y la otra me aventajaba en un día de experiencia en la empresa.
Después de Canillas nos trasladaron a la comisaría de Moratalaz, a eso de las 14:30, y sin comer ni nada nos encalabozaron. Nos hicieron el registro, nos guardaron nuestras pertenencias (incluyendo cinturones, gomas del pelo, cordones de las deportivas, y el sostén de una de mis compañeras), y nos llevaron a cada uno a un calabozo. Teníamos problemas para ir al baño porque los policías estaban bastante alejados y no nos oían, no nos dieron de comer hasta las 20:00 que trajeron la "cena", y ya por fin, aparecida la abogada de oficio, nos llevaron de uno en uno a tomarnos declaración y firmar para que nos pusieran en libertad, cosa que se demoró hasta pasadas las 21:00.
Tenemos cargos pendientes, nos tienen que citar de los juzgados, y salimos con un cabreo de tres pares: porque nuestro jefe no pisó los calabozos salvo para recoger la llave de la oficina para el registro con la policía, porque nos vimos inmersos en la estafa siendo simples empleados/víctimas, y porque los modos de la policía (como bien sabemos) dejan mucho que desear salvo alguna rara excepción.
Gracias por los comentarios vía Buzz, Facebook y demás.
El conejo... digo, el consejo del día es que comentéis directamente aquí, en la bitácora favorita de niños y grandes, porque sois vosotrxs por los que escribo... bueno, y un poco por mi ego, pero ya le voy dominando.
Los cargos, dirigidos contra la empresa, los terminamos sufriendo mis dos compañeras del departamento de ventas y un servidor (menudo juego de palabras para un informático). Muy amablemente nos dijeron los cargos y los derechos que teníamos, recogimos nuestras pertenencias, y nos llevaron en los coches camuflados hasta la comisaría de Canillas, a la UDyCO, donde nos tomaron las huellas, los datos, y nos comentaron que llevaban tiempo vigilando a mi jefe por tráfico ilícito de vehículos, estafa y demás. Pero claro, como mi jefe no estaba, pues nos llevaron a los 3 últimos monos por delante... la compañera que llevaba más tiempo hizo un mes en la empresa el miércoles, cuando yo me incorporé, y la otra me aventajaba en un día de experiencia en la empresa.
Después de Canillas nos trasladaron a la comisaría de Moratalaz, a eso de las 14:30, y sin comer ni nada nos encalabozaron. Nos hicieron el registro, nos guardaron nuestras pertenencias (incluyendo cinturones, gomas del pelo, cordones de las deportivas, y el sostén de una de mis compañeras), y nos llevaron a cada uno a un calabozo. Teníamos problemas para ir al baño porque los policías estaban bastante alejados y no nos oían, no nos dieron de comer hasta las 20:00 que trajeron la "cena", y ya por fin, aparecida la abogada de oficio, nos llevaron de uno en uno a tomarnos declaración y firmar para que nos pusieran en libertad, cosa que se demoró hasta pasadas las 21:00.
Tenemos cargos pendientes, nos tienen que citar de los juzgados, y salimos con un cabreo de tres pares: porque nuestro jefe no pisó los calabozos salvo para recoger la llave de la oficina para el registro con la policía, porque nos vimos inmersos en la estafa siendo simples empleados/víctimas, y porque los modos de la policía (como bien sabemos) dejan mucho que desear salvo alguna rara excepción.
Gracias por los comentarios vía Buzz, Facebook y demás.
El conejo... digo, el consejo del día es que comentéis directamente aquí, en la bitácora favorita de niños y grandes, porque sois vosotrxs por los que escribo... bueno, y un poco por mi ego, pero ya le voy dominando.
jueves, 14 de octubre de 2010
Con la poli en los portones
Bueno, pues escribo éste post de urgencia con la Policía Nacional en el despacho de mi nuevo jefe, quien por cierto no está casi nunca disponible/operativo/en-la-oficina.
Empecé a currar ayer miércoles, sigo sin contrato, y cada día me entero de más mierdas sobre la empresa y su actividad (que de momento no revelaré por aquí).
¿Les pido que nos rescaten? Haré caso a Parawallo, que vía Caralibro me ha dicho que no haga nada por si me deportan, pero tenía que contarlo...
El conejo... digo, el consejo del día es que estéis atentos, que próximamente se publicará la tercera y última parte de "Paseando por el Cono Sur", en la misma bat-bitácora, en el mismo bat-formato.
Empecé a currar ayer miércoles, sigo sin contrato, y cada día me entero de más mierdas sobre la empresa y su actividad (que de momento no revelaré por aquí).
¿Les pido que nos rescaten? Haré caso a Parawallo, que vía Caralibro me ha dicho que no haga nada por si me deportan, pero tenía que contarlo...
El conejo... digo, el consejo del día es que estéis atentos, que próximamente se publicará la tercera y última parte de "Paseando por el Cono Sur", en la misma bat-bitácora, en el mismo bat-formato.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Huelga General
Éste blog hará huelga general el día 29 de Septiembre de 2010. No intentéis siquiera acceder porque estará de piquete informativo en Intereconomía, o Telemandril...
jueves, 16 de septiembre de 2010
Paseando por el cono Sur (II)
Nos habíamos quedado llegando a San Pedro de Atacama, aún en Chile, y teníamos reservadas un par de noches (bueno, mejor dicho tres). El plan era hacer alguno de los múltiples tours que se ofertan en las cienes (esto es un poco exagerado) de empresas dedicadas a atender a toodos los guiris. Lo único que teníamos claroo era que pasábamos del Salar de Atacama porque íbamos a ver el de Uyuni (mucho más grande).
Finalmente, terminamos cogiendo todos los tours con la misma agencia, y nos tocó, de hecho, el mismo chófer: un tipo trofollo llamado Alfredo. Creemos que era el peor guía, porque los demás bajaban con los turistas, les contaban casi todas las cosas de los lugares a visitar, y éste se limitaba a llevarnos en el minibus, dejarnos en un sitio para que nos hincháramos a hacer fotos, y recogernos en otro. Bueno, estoy siendo un poco injusto, porque sí nos contaba cosas de los sitios visitados, nos llevó a algunos sitios donde no iban los demás tours, y nos tenía preparado al final de la visita de turno un refrigerio: café y bollitos, o algo salado, y el siempre imprescindible Pisco Sour (léase Pisco Sauer).
El orden de visitas fue:
- Pukara de Quitor. Una fortaleza de los incas, donde resistieron hasta el último día a los invasores españoles. Está enclavada en un monte de roca rojiza, y se ven las ruinas de lo que era la distribución: habitaciones redondas hechas con la misma piedra roja, lo que la hace invisible hasta que no estás prácticamente en ella. Se paga una módica cantidad para visitarla, aunque realmente nadie mira si subes sin pagar. El ascenso se hace en un periquete, y se divisa gran parte del valle, y el impresionante Volcán Licancabur, junto con toda la cordillera que sirve de frontera con Bolivia. Está a unos tres kilómetros de San Pedro, y para ir hasta allí, nos alquilamos unas bicis (Trek 4500 para más señas). Después de bajar, nos acercamos a una cueva cercana, y hasta entramos dentro. Bueno, entraron Laura y Gabi, sin linterna ni nada, a medio camino Gabi se dio media vuelta, y Laura siguió con unos muchachos que se iluminaban el camino con la pantalla de la cámara digital. Salió Gabi y entró Rubén, ayudándose con un mechero, llegó hasta el final de la cueva (de unos 50 metros en absoluta oscuridad), y se encontró a Laura, a los 3 nuevos amigos, y una abertura a 20 metros del suelo por donde se veía el cielo azúl de San Pedro. Cuando salímos los cinco (por el ojete te la hinco), estábamos llenos del polvo de la cueva, de ir palpando el terreno más que verlo. Nos despedimos educadamente, y nos volvimos a San Pedro, no sin antes hacer unas cuantas fotos de, por ejemplo, las cabezas talladas por los incas, en la roca de la ladera donde está la cueva.
- Valle de la Muerte. O Valle de Marte, como nos dijo el guía. Parece ser que hubo un error en la traducción de cierto curilla, ya que fonéticamente suenan parecido, se quedó con el nombre tétrico. Y le viene como anillo al dedo, no os digo más.
- Valle de la Luna. Como su propio nombre indica, el paisaje es casi-lunar (excepto por los cráteres): ni rastro de vegetación o fauna. El sitio es espectacular, ya que dentro del valle está la Gran Duna, que ahora tiene prohibido el acceso debido, principalmente, a un par de muertes accidentales de turistas. Se puede subir por un lateral de la duna, y se ve el atardecer sobre las montañas, que cambian de color hasta dejar el valle en sombras. Para hacerse una idea de cómo era aquella zona hace cienes de miles de años, cuando se comienzan a levantar las sombras contra las montañas, queda todo en penumbra, y puede uno imaginarse aquella extensión de terreno llena de agua, como si un gran lago apareciése ante los ojos.
- Geiseres del Tatio (y el pueblo de ---). Aquí nos metimos un buen madrugón, nos recogían a las 4:00 am, porque se tarda una hora en llegar, y porque la actividad geotérmica se acaba cuando el sol lleva un rato calentando. Es increíble el frescor que llega a hacer a casi 4500 metros sobre el nivel del mar, a horas tan tempranas: -18ºC. Los geiseres lanzan chorricos de vapor que, no vamos a engañarnos, queman, pero la humedad se te pega a los pelos congelándose casi al instante. 30 minutos de paseo por el campo geotérmico después, Alfredo nos tenía preparado el desayuno potente que necesitábamos: huevos cocidos al cráter, café y leche calentitos, palmeritas, frutos secos... Tras esto, nos fuimos a ver el "geiser de chocolate", un agujeros de un par de metros, con barro líquido hirviente, y una piedra que suelta vapor y gotas de agua como si fueran pequeños fuegos artificiales. Otra vez al minibus, y a las termas (donde me dí un chapuzón a 37ºC). One more time al minibus, y pos el camino pudimos ver llamas, gaviotas, y unos patos, cómo decirlo, peculiares. Paramos en un pueblito de 10 casas y 2 habitantes, y me dí el capricho de comerme una brocheta de carne de llama, que viene a ser como la ternera, pero más tierna y sabrosa. Claro, lo hace un señor en su parrilla "hand made", sin parar de meter y sacar pinchos a todo guiri que se interesara en comer tan suculento manjar. Ya de vuelta a San Pedro, Alfredo tuvo el detalle de hacer una parada en el camino y enseñarnos un arbusto lleno de púas que, haciéndolo en infusión, te deja más tranquilo que 4 canutos de yerba.
- Laguna Céjar y Los Ojos del Salar. La laguna, con una salinidad mayor que la del Mar Muerto (nos dijeron que era del 70%), te permite flotar si te metes, pero el agua estaba fresca, y sólo Gabi se atrevió a descalzarse y pasear por la orilla. Una parte está restringida, ya que los flamencos suelen anidar allí, y a lo lejos pudimos ver un par de ellos. Los Ojos el Salar son 2 agujeros, casi idénticos, uno unto al otro, que parece ser fueron medidos por el Comandante Cousteau hasta los 80 metros de profundidad. No sé si se cansó de nadar para abajo o tocó fondo. Hay teorías que dicen que Dios le hizo un "piquete" al Salar, alguno dice que cayó un meteorito y rebotó, pero yo creo que son los desagües por donde se fue toda el agua que cubría Atacama hace millones de años.
Y nos fuimos a Uyuni. Contratamos un tour de 3 días (y 2 noches), nos cambiamos del minibus al 4x4 en la frontera Chile-Bolivia, y nada más empezar pinchamos. Cambiada la rueda, fuimos viendo numerosas lagunas, flora y fauna, pero quedará la historia para una próxima entrega, por ésta misma bitácora, cuando se me antoje necesario concluir el viaje.
El conejo... digo, el consejo de hoy es, si vas a dejar de fumar, piensa en todos los hedores que pueblan el mundo moderno y cómo afectaran a tus fosas nasales sin nicotina ni alquitrán.
Finalmente, terminamos cogiendo todos los tours con la misma agencia, y nos tocó, de hecho, el mismo chófer: un tipo trofollo llamado Alfredo. Creemos que era el peor guía, porque los demás bajaban con los turistas, les contaban casi todas las cosas de los lugares a visitar, y éste se limitaba a llevarnos en el minibus, dejarnos en un sitio para que nos hincháramos a hacer fotos, y recogernos en otro. Bueno, estoy siendo un poco injusto, porque sí nos contaba cosas de los sitios visitados, nos llevó a algunos sitios donde no iban los demás tours, y nos tenía preparado al final de la visita de turno un refrigerio: café y bollitos, o algo salado, y el siempre imprescindible Pisco Sour (léase Pisco Sauer).
El orden de visitas fue:
- Pukara de Quitor. Una fortaleza de los incas, donde resistieron hasta el último día a los invasores españoles. Está enclavada en un monte de roca rojiza, y se ven las ruinas de lo que era la distribución: habitaciones redondas hechas con la misma piedra roja, lo que la hace invisible hasta que no estás prácticamente en ella. Se paga una módica cantidad para visitarla, aunque realmente nadie mira si subes sin pagar. El ascenso se hace en un periquete, y se divisa gran parte del valle, y el impresionante Volcán Licancabur, junto con toda la cordillera que sirve de frontera con Bolivia. Está a unos tres kilómetros de San Pedro, y para ir hasta allí, nos alquilamos unas bicis (Trek 4500 para más señas). Después de bajar, nos acercamos a una cueva cercana, y hasta entramos dentro. Bueno, entraron Laura y Gabi, sin linterna ni nada, a medio camino Gabi se dio media vuelta, y Laura siguió con unos muchachos que se iluminaban el camino con la pantalla de la cámara digital. Salió Gabi y entró Rubén, ayudándose con un mechero, llegó hasta el final de la cueva (de unos 50 metros en absoluta oscuridad), y se encontró a Laura, a los 3 nuevos amigos, y una abertura a 20 metros del suelo por donde se veía el cielo azúl de San Pedro. Cuando salímos los cinco (por el ojete te la hinco), estábamos llenos del polvo de la cueva, de ir palpando el terreno más que verlo. Nos despedimos educadamente, y nos volvimos a San Pedro, no sin antes hacer unas cuantas fotos de, por ejemplo, las cabezas talladas por los incas, en la roca de la ladera donde está la cueva.
- Valle de la Muerte. O Valle de Marte, como nos dijo el guía. Parece ser que hubo un error en la traducción de cierto curilla, ya que fonéticamente suenan parecido, se quedó con el nombre tétrico. Y le viene como anillo al dedo, no os digo más.
- Valle de la Luna. Como su propio nombre indica, el paisaje es casi-lunar (excepto por los cráteres): ni rastro de vegetación o fauna. El sitio es espectacular, ya que dentro del valle está la Gran Duna, que ahora tiene prohibido el acceso debido, principalmente, a un par de muertes accidentales de turistas. Se puede subir por un lateral de la duna, y se ve el atardecer sobre las montañas, que cambian de color hasta dejar el valle en sombras. Para hacerse una idea de cómo era aquella zona hace cienes de miles de años, cuando se comienzan a levantar las sombras contra las montañas, queda todo en penumbra, y puede uno imaginarse aquella extensión de terreno llena de agua, como si un gran lago apareciése ante los ojos.
- Geiseres del Tatio (y el pueblo de ---). Aquí nos metimos un buen madrugón, nos recogían a las 4:00 am, porque se tarda una hora en llegar, y porque la actividad geotérmica se acaba cuando el sol lleva un rato calentando. Es increíble el frescor que llega a hacer a casi 4500 metros sobre el nivel del mar, a horas tan tempranas: -18ºC. Los geiseres lanzan chorricos de vapor que, no vamos a engañarnos, queman, pero la humedad se te pega a los pelos congelándose casi al instante. 30 minutos de paseo por el campo geotérmico después, Alfredo nos tenía preparado el desayuno potente que necesitábamos: huevos cocidos al cráter, café y leche calentitos, palmeritas, frutos secos... Tras esto, nos fuimos a ver el "geiser de chocolate", un agujeros de un par de metros, con barro líquido hirviente, y una piedra que suelta vapor y gotas de agua como si fueran pequeños fuegos artificiales. Otra vez al minibus, y a las termas (donde me dí un chapuzón a 37ºC). One more time al minibus, y pos el camino pudimos ver llamas, gaviotas, y unos patos, cómo decirlo, peculiares. Paramos en un pueblito de 10 casas y 2 habitantes, y me dí el capricho de comerme una brocheta de carne de llama, que viene a ser como la ternera, pero más tierna y sabrosa. Claro, lo hace un señor en su parrilla "hand made", sin parar de meter y sacar pinchos a todo guiri que se interesara en comer tan suculento manjar. Ya de vuelta a San Pedro, Alfredo tuvo el detalle de hacer una parada en el camino y enseñarnos un arbusto lleno de púas que, haciéndolo en infusión, te deja más tranquilo que 4 canutos de yerba.
- Laguna Céjar y Los Ojos del Salar. La laguna, con una salinidad mayor que la del Mar Muerto (nos dijeron que era del 70%), te permite flotar si te metes, pero el agua estaba fresca, y sólo Gabi se atrevió a descalzarse y pasear por la orilla. Una parte está restringida, ya que los flamencos suelen anidar allí, y a lo lejos pudimos ver un par de ellos. Los Ojos el Salar son 2 agujeros, casi idénticos, uno unto al otro, que parece ser fueron medidos por el Comandante Cousteau hasta los 80 metros de profundidad. No sé si se cansó de nadar para abajo o tocó fondo. Hay teorías que dicen que Dios le hizo un "piquete" al Salar, alguno dice que cayó un meteorito y rebotó, pero yo creo que son los desagües por donde se fue toda el agua que cubría Atacama hace millones de años.
Y nos fuimos a Uyuni. Contratamos un tour de 3 días (y 2 noches), nos cambiamos del minibus al 4x4 en la frontera Chile-Bolivia, y nada más empezar pinchamos. Cambiada la rueda, fuimos viendo numerosas lagunas, flora y fauna, pero quedará la historia para una próxima entrega, por ésta misma bitácora, cuando se me antoje necesario concluir el viaje.
El conejo... digo, el consejo de hoy es, si vas a dejar de fumar, piensa en todos los hedores que pueblan el mundo moderno y cómo afectaran a tus fosas nasales sin nicotina ni alquitrán.
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martes, 31 de agosto de 2010
Paseando por el cono sur (I)
Pues al fin, sacando un rato al curro, os cuento cómo fue el viaje, aunque lo mejor será empezar por el principio... La materia de todo el Universo estaba concentrada en... ¿cómo? ¿Que no tan al principio? Bueno, me centraré en el viaje... seguid leyendo
Llegué a la T4 mientras la selección jugaba noséqué partido, el aeropuerto parecía abducido por alguna fuerza suprema que obnubilaba mentes. Tras la victoria de "la roja" (que me la sigue trayendo floja), embarcamos tarde por un problema en la carga de combustible/maletas/vayaustéasaber. El Airbus de "iBeria", por fuera nuevo, contaba con las elegantes butacas de los años 80 que llevaban los Boeing, lo cuál significaba viajar ligeramente apretados. Y como salimos tarde, llegamos tarde a Santiago de Chile.
Tenía reservado un "transfer" para ir a casa de la mamá de Gabi, donde me esperaban para desayunar Laura, Gabi y la hermana de Gabi, Lucía. Hay que recordar que, aunque la hora de aterrizaje en Santiago fueran las 7 u 8 de la mañana, para mi, que llevaba 13 horazas en un avión, eran casi las 2 de la tarde. A por el tercer desayuno del día... Tras el refrigerio, nos fuimos a dar una vuelta por Santiago en busca de un abrigo para Gabi, y me sorprendió el tráfico.
Acostumbrado a la jungla de Madrid, el caos reinante hacía de Madrid una ciudad casi tranquila. Lo único positivo que le pongo al tráfico es la cantidad y variedad de bicicletas y triciclos. Casi todas las tiendas de comida a domicilio cuentan con bicis con grandes cestas, lxs sintecho en lugar de empujar un carrito de super llevan triciclos de carga delantera...
Y al día siguiente, nos fuimos a Isla Negra, un pueblo costero cercano a Santiago, donde Pablo Neruda tenía una casa que, en sus palabras, era "como un árbol o una persona, que con el tiempo van creciendo". El tipo, según nos dijeron, era "cosista", coleccionaba cosas. Ya tanto objeto, cachivache y artefacto, con un orden que desconozco si era propio de Neruda o de la casa museo, tenía su sitio con otros chismes parecidos o similares. Un síndrome de Diógenes ordenado, un comunista con muchas propiedades, conseguidas a lo largo de años, tras muchos paseos y vueltas.
Volvimos a Santiago para irnos a La Serena. 14 horas de autobús, desde las 11 de la noche, hasta la mañana siguiente, nos permitieron recorren un montón de kilómetros con la misma táctica que usaríamos para subir a San Pedro de Atacama: dormir en el autocar para ahorrar tiempo y alojamiento. También hay que decir que los autocares de Chile le dan varias vueltas a los de aquí. Se viaja más cómodo que en avión, no os digo más. Reposapieses que salen desde el borde del butacón; un asistente de viaje que te da almohada y mantita, o la cena, o el desayuno; un panel LED con información del viaje (desde el nombre del chófer y las horas que lleva conduciendo, hasta la velocidad del vehículo). Un lujo, en resumen.
En La Serena estuvimos un par de días antes de ir a San Pedro de Atacama, y aprovechamos para visitar el Valle de Elqui y el museo, hacer compras y dormir en cama. En el hostal nos dieron un superdesayuno de huevos revueltos, zumo, café y tostadas (¡Ummmm! Rico...). En el Valle de Elqui hay un microclima, y menos mal, porque amaneció nublado y chispeando, pero al llegar, el sol nos recibió de buena gana y decidimos darnos otro desayuno en una terraza. Visitamos una cooperativa de pisco, el Museo y el Mausoleo de Gabriela Mistral y pasamos hasta calor. En el museo de La Serena estuvimos viendo réplicas de momias, ya que hubo un acuerdo entre los descendientes de los primeros pueblos y el Gobierno para que no se mostraran restos humanos expoliados. También había un moai, y aunque era de los pequeños, medía más de 4 metros.
Y de La Serena nos fuimos a San Pedro de Atacama de la misma forma que llegamos: de noche y en autocar.
To be continued...
Llegué a la T4 mientras la selección jugaba noséqué partido, el aeropuerto parecía abducido por alguna fuerza suprema que obnubilaba mentes. Tras la victoria de "la roja" (que me la sigue trayendo floja), embarcamos tarde por un problema en la carga de combustible/maletas/vayaustéasaber. El Airbus de "iBeria", por fuera nuevo, contaba con las elegantes butacas de los años 80 que llevaban los Boeing, lo cuál significaba viajar ligeramente apretados. Y como salimos tarde, llegamos tarde a Santiago de Chile.
Tenía reservado un "transfer" para ir a casa de la mamá de Gabi, donde me esperaban para desayunar Laura, Gabi y la hermana de Gabi, Lucía. Hay que recordar que, aunque la hora de aterrizaje en Santiago fueran las 7 u 8 de la mañana, para mi, que llevaba 13 horazas en un avión, eran casi las 2 de la tarde. A por el tercer desayuno del día... Tras el refrigerio, nos fuimos a dar una vuelta por Santiago en busca de un abrigo para Gabi, y me sorprendió el tráfico.
Acostumbrado a la jungla de Madrid, el caos reinante hacía de Madrid una ciudad casi tranquila. Lo único positivo que le pongo al tráfico es la cantidad y variedad de bicicletas y triciclos. Casi todas las tiendas de comida a domicilio cuentan con bicis con grandes cestas, lxs sintecho en lugar de empujar un carrito de super llevan triciclos de carga delantera...
Y al día siguiente, nos fuimos a Isla Negra, un pueblo costero cercano a Santiago, donde Pablo Neruda tenía una casa que, en sus palabras, era "como un árbol o una persona, que con el tiempo van creciendo". El tipo, según nos dijeron, era "cosista", coleccionaba cosas. Ya tanto objeto, cachivache y artefacto, con un orden que desconozco si era propio de Neruda o de la casa museo, tenía su sitio con otros chismes parecidos o similares. Un síndrome de Diógenes ordenado, un comunista con muchas propiedades, conseguidas a lo largo de años, tras muchos paseos y vueltas.
Volvimos a Santiago para irnos a La Serena. 14 horas de autobús, desde las 11 de la noche, hasta la mañana siguiente, nos permitieron recorren un montón de kilómetros con la misma táctica que usaríamos para subir a San Pedro de Atacama: dormir en el autocar para ahorrar tiempo y alojamiento. También hay que decir que los autocares de Chile le dan varias vueltas a los de aquí. Se viaja más cómodo que en avión, no os digo más. Reposapieses que salen desde el borde del butacón; un asistente de viaje que te da almohada y mantita, o la cena, o el desayuno; un panel LED con información del viaje (desde el nombre del chófer y las horas que lleva conduciendo, hasta la velocidad del vehículo). Un lujo, en resumen.
En La Serena estuvimos un par de días antes de ir a San Pedro de Atacama, y aprovechamos para visitar el Valle de Elqui y el museo, hacer compras y dormir en cama. En el hostal nos dieron un superdesayuno de huevos revueltos, zumo, café y tostadas (¡Ummmm! Rico...). En el Valle de Elqui hay un microclima, y menos mal, porque amaneció nublado y chispeando, pero al llegar, el sol nos recibió de buena gana y decidimos darnos otro desayuno en una terraza. Visitamos una cooperativa de pisco, el Museo y el Mausoleo de Gabriela Mistral y pasamos hasta calor. En el museo de La Serena estuvimos viendo réplicas de momias, ya que hubo un acuerdo entre los descendientes de los primeros pueblos y el Gobierno para que no se mostraran restos humanos expoliados. También había un moai, y aunque era de los pequeños, medía más de 4 metros.
Y de La Serena nos fuimos a San Pedro de Atacama de la misma forma que llegamos: de noche y en autocar.
To be continued...
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martes, 3 de agosto de 2010
Agonizando, que es verano
Agonizo por "la caló", por las insufribles temperaturas de Madrid, y porque aún no he tenido tiempo de contar por aquí cómo fue el paseo por Chile y Bolivia.
Así que, en cuanto deje de sudar y mi jefe acepte que está de vacaciones (y me deja un poco en paz), os cuento por éstos lares las cosas que vimos, las que comimos (y bebimos), y alguna pequeña anécdota llena de tierna picaresca, fulminante erotismo y explosiones arrolladoras).
Todo gracias al patrocinio de "Pañales Higinio, para la ninia y el ninio". Y ahora, el conejo... digo, el consejo de hoy: si queréis una dentadura blanca y brillante, una capa de spray Montana "Blanco brillante" sobre incisivos, caninos y premolares hace maravillas (creo que Brad Peet hace algo parecido).
Así que, en cuanto deje de sudar y mi jefe acepte que está de vacaciones (y me deja un poco en paz), os cuento por éstos lares las cosas que vimos, las que comimos (y bebimos), y alguna pequeña anécdota llena de tierna picaresca, fulminante erotismo y explosiones arrolladoras).
Todo gracias al patrocinio de "Pañales Higinio, para la ninia y el ninio". Y ahora, el conejo... digo, el consejo de hoy: si queréis una dentadura blanca y brillante, una capa de spray Montana "Blanco brillante" sobre incisivos, caninos y premolares hace maravillas (creo que Brad Peet hace algo parecido).
miércoles, 30 de junio de 2010
Huelga de Metro, a ver si la peña se entera
Lo siguiente no es mío, copio y pego a continuación:
"A ver si la peña se entera:
1) Los trabajadores de Metro NO son funcionarios.
2) Lo que reivindican es que se cumpla el convenio colectivo VIGENTE
3) Es ILEGAL bajarles el salario mientras esté vigente el convenio. Ni un 5%, ni un 50, ni un 1%
4) Los servicios mínimos se rigen por leyes anteriores a la Constitución, se fijan unilateralmente por la autoridad, jamás se ha desarrollado una ley de huelga. ¿Qué sentido tiene que sea la autoridad la que fija los servicios mínimos? Por eso son siempre abusivos
5) Uno de los objetivos de una huelga es lograr repercusión, los servicios mínimos sólo sirven para que no se note la huelga, por lo tanto es de cajón anteponer la huelga salvaje a la huelga domesticada.
6) Cuando nos va mal, todos queremos que la gente nos comprenda. Cuando les va mal a los trabajadores de Metro, son unos cabrones. Cuando la Administración Pública INCUMPLE la ley, todos aplaudimos. Cuando se rescata a los banqueros, hacemos la ola. Cuando un trabajador pelea por el pan de sus hijos, es un vago.
7) A todos nos mola que cumplan nuestro convenio en nuestro curro, tener 30 días de vacaciones, salarios establecidos legalmente, días para asuntos propios y una serie de derechos. ¿Nos molaría que lo rompiesen todo de manera ilegal?
8 ) A lo mejor tenemos la crisis que nos merecemos, todos con mentalidad de empresario y lameculos. Si todos tomásemos ejemplo de los trabajadores de Metro, otro gallo nos cantaría. Ellos son un ejemplo de dignidad, el resto unos trepas e insolidarios.
9) Los esquiroles que dicen que quieren ir a trabajar y que los piquetes les intimidan, seguro que cuando los huelguistas consiguen sus derechos renuncian a ellos, ¿no?
10) Es verdad, hay cosas más importantes. ¿Jugará Navas o Fernando Torres esta tarde? Todos con la Roja, mañana al paro y pasado a llorar por las esquinas"
Visto en: http://rebeldesenlaestrelladelamuerte.wordpress.com/2010/06/29/huelga-de-metro-a-ver-si-la-pena-se-entera/
"A ver si la peña se entera:
1) Los trabajadores de Metro NO son funcionarios.
2) Lo que reivindican es que se cumpla el convenio colectivo VIGENTE
3) Es ILEGAL bajarles el salario mientras esté vigente el convenio. Ni un 5%, ni un 50, ni un 1%
4) Los servicios mínimos se rigen por leyes anteriores a la Constitución, se fijan unilateralmente por la autoridad, jamás se ha desarrollado una ley de huelga. ¿Qué sentido tiene que sea la autoridad la que fija los servicios mínimos? Por eso son siempre abusivos
5) Uno de los objetivos de una huelga es lograr repercusión, los servicios mínimos sólo sirven para que no se note la huelga, por lo tanto es de cajón anteponer la huelga salvaje a la huelga domesticada.
6) Cuando nos va mal, todos queremos que la gente nos comprenda. Cuando les va mal a los trabajadores de Metro, son unos cabrones. Cuando la Administración Pública INCUMPLE la ley, todos aplaudimos. Cuando se rescata a los banqueros, hacemos la ola. Cuando un trabajador pelea por el pan de sus hijos, es un vago.
7) A todos nos mola que cumplan nuestro convenio en nuestro curro, tener 30 días de vacaciones, salarios establecidos legalmente, días para asuntos propios y una serie de derechos. ¿Nos molaría que lo rompiesen todo de manera ilegal?
8 ) A lo mejor tenemos la crisis que nos merecemos, todos con mentalidad de empresario y lameculos. Si todos tomásemos ejemplo de los trabajadores de Metro, otro gallo nos cantaría. Ellos son un ejemplo de dignidad, el resto unos trepas e insolidarios.
9) Los esquiroles que dicen que quieren ir a trabajar y que los piquetes les intimidan, seguro que cuando los huelguistas consiguen sus derechos renuncian a ellos, ¿no?
10) Es verdad, hay cosas más importantes. ¿Jugará Navas o Fernando Torres esta tarde? Todos con la Roja, mañana al paro y pasado a llorar por las esquinas"
Visto en: http://rebeldesenlaestrelladelamuerte.wordpress.com/2010/06/29/huelga-de-metro-a-ver-si-la-pena-se-entera/
domingo, 27 de junio de 2010
Sigue buscando
Como en los premios de "Rasca y gana", será lo que me toque hacer a la vuelta de mi periplo por el cono sur. Casi confirmada mi futura baja laboral, me toca ir mentalizándome para volver (one more time) a la búsqueda activa de empleo.
Es una oportunidad de movimiento, ya que la búsqueda de trabajo no se limitará a Madrid, sino que se ampliará a todo el territorio "españó". Y tampoco tiene que quedarse reducida dicha búsqueda a puestos relacionados con la informática: testeador de colchones y hamacas, agricultor ecológico, o submarinista de secano son puestos accesibles a mi perfil...
Y como no sé cuando voy a volver a escribiros (por eso de la dispersión mental), os dejo con el conejo... digo, el consejo del día: si alguna vez os ha pasado que, al encontraros con una persona vagamente familiar, os saludáis pero no recuerdas su nombre, utiliza el genérico "eres tú" de toda la vida, garantizado el efecto "se acuerda de mi, a pesar de habernos visto 4 segundos en mitad de un evento masificado, probablemente borrachos, y que yo no recuerdo cómo se llama".
Es una oportunidad de movimiento, ya que la búsqueda de trabajo no se limitará a Madrid, sino que se ampliará a todo el territorio "españó". Y tampoco tiene que quedarse reducida dicha búsqueda a puestos relacionados con la informática: testeador de colchones y hamacas, agricultor ecológico, o submarinista de secano son puestos accesibles a mi perfil...
Y como no sé cuando voy a volver a escribiros (por eso de la dispersión mental), os dejo con el conejo... digo, el consejo del día: si alguna vez os ha pasado que, al encontraros con una persona vagamente familiar, os saludáis pero no recuerdas su nombre, utiliza el genérico "eres tú" de toda la vida, garantizado el efecto "se acuerda de mi, a pesar de habernos visto 4 segundos en mitad de un evento masificado, probablemente borrachos, y que yo no recuerdo cómo se llama".
viernes, 28 de mayo de 2010
Letras
No, no voy a matricularme en una carrera de letras, pero aprovechando la feria del libro, el aumento de horas de lectura que dedico diariamente, y el horóscopo que me daba el 20Minutos (me incitaba a escribir "algo"), aquí está la nueva entrega de la bitácora de lxs que no tienen nada mejor que hacer.
La letras, decía, son la representación de sonidos, pero para modificarlos. No se puede describir sin mentir. Ulises, de Joyce, pretende describir un día, y son un cojón... digo, cajón de tomos. Supongan la cantidad de cosas que se quedan en el tintero. Supongan que, cuando describen algo, lo describen desde un punto de vista (generalmente el de cada cuál), y por muy objetivos que pretendamos ser, nunca podríamos conseguirlo.
En periodismo prima la descripción antes que la opinión (al menos en el del s. XIX), en filosofía nada es lo que parece, y al reflexionar se dan cuenta que aunque lo entiendan no pueden escribirlo tal como es. En informática, nos pasamos el día con un teclado y apenas escribimos algo decente (mail y cadenas aparte).
Las letras, ése barrio bohemio de Madrid, esos signos que se enlazan formando palabras, ésas pequeñas sentencias de muerte económica que firman la mayoría de seres humanos para conseguir algo material a cambio (una casa, un coche, un TV de plasma de 42 pulgadas)...
Los letrados, esos señores que saben de leyes, pero no de justicia e injusticias. La letra, con sangre entra. Letras de canciones. Letras infantiles...
¡¡Cuidado!! ¡Está letras de ti! <- (chiste malísimo)
Os dejo unas letras para despedirme por hoy, forman el conejo... digo, el consejo de la entrada: no digan pedante, digan Sánchez-Dragó.
Y ahora, sigan pedaleando
La letras, decía, son la representación de sonidos, pero para modificarlos. No se puede describir sin mentir. Ulises, de Joyce, pretende describir un día, y son un cojón... digo, cajón de tomos. Supongan la cantidad de cosas que se quedan en el tintero. Supongan que, cuando describen algo, lo describen desde un punto de vista (generalmente el de cada cuál), y por muy objetivos que pretendamos ser, nunca podríamos conseguirlo.
En periodismo prima la descripción antes que la opinión (al menos en el del s. XIX), en filosofía nada es lo que parece, y al reflexionar se dan cuenta que aunque lo entiendan no pueden escribirlo tal como es. En informática, nos pasamos el día con un teclado y apenas escribimos algo decente (mail y cadenas aparte).
Las letras, ése barrio bohemio de Madrid, esos signos que se enlazan formando palabras, ésas pequeñas sentencias de muerte económica que firman la mayoría de seres humanos para conseguir algo material a cambio (una casa, un coche, un TV de plasma de 42 pulgadas)...
Los letrados, esos señores que saben de leyes, pero no de justicia e injusticias. La letra, con sangre entra. Letras de canciones. Letras infantiles...
¡¡Cuidado!! ¡Está letras de ti! <- (chiste malísimo)
Os dejo unas letras para despedirme por hoy, forman el conejo... digo, el consejo de la entrada: no digan pedante, digan Sánchez-Dragó.
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