martes, 23 de octubre de 2018

Error PICNIC


Hola caracolas, hoy vengo a poner un poco en orden todo esto, que la última vez ni siquiera pasé la escoba.

Desde Mayo, estoy viviendo en Villa Casuplón, Robledo de Chavela (Vargas), con otras 6 personas y varias animalicas, y desde Julio, además, trabajando en la zona de Ventas-El Carmen. Esto se viene a traducir en más horas de coche que Michael Knight, y también en un entorno de trabajo que, ya os voy avisando, ha mejorado bastante en cosa de 3 meses.

Antecedente: un equipo de un sólo hombre (aunque en EE.UU. no podría comprar alcohol), y un $boss. En teoría había 2 currelas en el proyecto, pero cosas de la vida, el otro muchacho, después de un par de semanas, cogió una baja laboral y nunca más se supo. El usuario de éste muchacho, a quien nunca llegué a conocer, es el que hemos usado tanto mi compi como yo para poder acceder a los diferentes servidores y entornos. Y también es el que está usando el nuevo compañero, que se ha incorporado hace un par de semanas.

El caso es que, lejos de coordinar las tareas de un equipo tan pequeño, nuestro amado $boss, que también lleva a nosécuántas personas más de la parte de Explotación (que bien viene el nombre), en la sede del cliente, en una de las 4 Torres de Mordor. Como decía, lejos de coordinar, se dedica a embrollar y a pendulear las tareas. También tiene muchas reuniones, algunas en paralelo, pero mi teoría es que las usa para no hacer trabajo real y rellenar horas del cuadrante.

Un ejemplo que viene al pelo sucedió durante la primera semana de Septiembre, con mi compi de vacaciones y el que suscribe sin saber muy bien por dónde coger el cajón. Leyendo documentación como si no existiera un mañana estaba, cuando se caducaron unos certificados. Según mi jefe, "al ser de uso interno, no iban a tener afectación al funcionamiento de la aplicación" (dixit).

¡¡Y un mojón del tamaño de las 2 Castillas!!

A las 8:30 de la mañana ya nos estaban breando a reportes de incidencias por acceso. A las 13:00 pude ir al wc y a fumarme un piti, y a las 16:00 mi $boss se largaba dejándome al cargo de un par de tareas más "antes de dar por cerrado el tema"...

- Mmmmmm... a mi también me gustaría irme a casa, que tenía que haber salido a las 15:00.
- Vale, pues vete a casa y lo terminas desde allí.
- ...

El notas estaba ya en la calle para cuando se me quitó la cara de pasmarote. Al llegar a casa, me tocó echar un par de horas más antes de cerrar el tema.

Total, que el lunes siguiente, y sin que hiciera falta el viernes, llama $boss y enmarrona a mi compi (ya de vuelta de vacaciones), para que genere un informe post mortem, lo más detallado posible, del tema de los certificados caducados. LOL.

La cosa no fue a mejor, pues mientras nos inflan a incidencias y problemas varios, principalmente por errores PICNIC, mi jefe seguía una rutina similar a:


- Semana 1: bla, bla, bla, ahora vas a llevar Frisfrus, bla, bla, bla
-  Semana 2: bla, bla, bla, ¿Frisfrus ha avanzado? bla, bla, bla, toma, encárgate también de P.D.T. bla, bla, bla
- Semana 3: bla, bla, bla ,nos han hecho la transferencia de la gestión de PIS, para ti, Rubén, bla, bla, bla


(Me he inventado las siglas y nombres de las aplicaciones, si no existen, a mi se me ocurrieron primero)

Hay que tener en cuenta que mi compi, que gestiona y administra que es un primor, desde finales de Septiembre, empezó con las clases, con lo que 4 días en semana se pira a la hora de comer (aunque se conecta en remoto por lo que pueda surgir, que suele ser bastante). Así que en sólo 3 meses he pasado de Consultor (en período de pruebas) a Consultor y “Technical Owner” de 2 de las aplicaciones que gestionamos, a medio-coordinar el departamento a espaldas de lo que nos indique nuestro $boss, a tener que dar la cara en las reuniones con los otros departamentos del cliente (básicamente aparentando tener controlada la situación).

Decía al principio que la cosa ha mejorado en 3 meses, a pesar de tener más responsabilidades (o de no tener remuneradas las intervenciones), y es gracias al compañero nuevo, que es más de mi edad y se le ve “avispao”.

El error PICNIC, para quien no lo sepa, es un acrónimo que significa “Problem In Chair, Not In Computer”. Vamos, que el “error” viene a ser una persona que engañó a Recursos InHumanos sobre su “nivel de informática”, y su conocimiento sobre la aplicación puede estar al nivel del de una hormiguera obrera media. O puede que su comprensión lectora se reduzca al cartón de leche entera o semidesnatada (ahora que lo pienso, seguro que la leche la diferencia por el color del brick).

Modificando un poco el acrónimo, podríamos estar hablando de un error PICNIT: Problem In Coordinator, Not In Team… le daré una vuelta más, no vaya a ser que no esté registrado en el Diccionario BOFH.

Ya iré diciendo por aquí qué tal va resultando todo, pero apunta a la cabeza.

viernes, 17 de agosto de 2018

Rápido resumen

Casi un año desde mi última entrada, y la cantidad de cosas que han pasado...

- Volvió mi hermana con mis sobris, y volvieron a marcharse a Chile.
- Mudanza a la Sierra Oeste, a tener tranquilidad y frescor, viviendo en comuna.
- Varios festivales y jaranas de fin de semana.
- Comienzo de proyecto, ahora contratado como Consultor.

Es un resumen muy escueto, pero no tengo mucho más que decir. De momento.

martes, 3 de octubre de 2017

Decepción laboral

Un mes y poco después de empezar en el proyecto, creo que ya puedo decir oficialmente que me siento estafado. No sólo no estoy desempeñando las tareas que me dijeron en su día durante las entrevistas para el puesto, sino que además me paso el día redactando informes, derivando las incidencias y peticiones a los grupos correspondientes para que las solucionen o tramiten... Parece que soy de nuevo un Nivel 1, aunque manteniendo el salario de Administrador Senior. Y no, no me gusta pasar el día con trabajos tan burocráticos, tan sencillos y rutinarios que al final del día me siento vacío de energía, tan inútil como el toquecito contra ésa esquina de la mesa que, ocasionalmente, damos con la punta del dedo meñique del pie en medio de la oscuridad.

Al menos, he conseguido volver a Madrid, que era el principal objetivo (sin contar un pequeño aumento en el jornal). Y ya desde el campamento base, puedo seguir en mi búsqueda del Santo Grial: algo bien pagado, relacionado con mi formación, y en remoto (aunque esto último va a ser más difícil de conseguir).

viernes, 1 de septiembre de 2017

Regreso casero

Se acabaron Julio y Agosto, se acabó la penúltima temporada de Juego de Tronos, y se acabó mi relación laboral con Harry Potter y el banco.

Se acabó vivir exiliado, alejado de la familia; se acabó el ir y venir.

He vuelto a Vallekas, he vuelto a mi casa, y no me ha hecho falta ni apuntarme al paro. Ya tenía un as guardado cuando me vine, y 2 semanas después de empezar en el nuevo proyecto, puedo ir haciendo un pequeño resumen. Me han integrado en un equipo que está haciendo la migración del portal de aplicaciones de la empresa de telecomunicaciones más importante a nivel estatal: Telegráfica.

Según me viene dando en la nariz, será más trabajo de informes y reuniones que otra cosa, pero hay mucha tela que cortar, y voy a aprender bastantes cosas que, hasta ahora, sólo he podido conocer de oídas.

Así que, ya sabéis, amiguitxs, si queréis tomar unas cervezas frías, o unos cafés, con vuestro fiel payaso-escritor, no tenéis más que darme un toque por los cauces habituales.

lunes, 10 de julio de 2017

No comprendo

Así me encuentro, no entiendo nada. Estoy inundado de incomprensión y no parece haber ningún servicio de fontanería de guardia. Os pongo en situación mientras os ponéis cómodxs...

Allá por navidad, pedí en mi trabajo el traslado a Madrid, por aquello de llevar 2 años fuera y empezar a tener morriña. También porque la empresa tiene sede en Las Rozas y, quieras que no, mientras no tenga que ir físicamente al cliente (en Sabadell), el trabajo lo puedo seguir haciendo desde una sede u otra.

Mi $boss lo escala, se solicitan los pertinentes permisos de acceso, se me asigna un sitio, y allá que me fui una semana, a modo de prueba, mientras formaba en el día a día a un nuevo compañero, contratado directamente en Madrid (primer mosqueo). A mi vuelta en Sant Cugat/Sabadell, yo iba preguntando ocasionalmente por el tema del traslado, y "todo sigue su curso, tú tranquilo", me dicen un día que tengo que hablar con la consultora (segundo mosqueo).

Con ésas, una semana antes de irme de vacaciones (y cuatro meses después de empezar a mover el traslado), me dicen que se ha denegado el traslado en última instancia, y que "a lo mejor después del verano podemos volver a intentarlo" (tercer mosqueo). Como me largaba al otro lado del Atlántico a ver a la familia, no quería hacerme mala sangre, así que a mi vuelta...

Volví a hablar con la consultora: esto viene de un aumento de salario que no se me dió, las condiciones han cambiado y llevo dos años fuera. Había traslado y ahora no lo hay, así que... Como ya me respondieron que de la subida de sueldo me fuera olvidando, ahí ya el rebote salió del todo: vale, pues el día menos pensado, lo que os voy a decir es que largo, y ahí sí que no váis a poder hacer ya nada. Silencio tenso. "Bueno... tampoco queremos llegar a eso, que nosotros y el cliente estamos contentos con tu trabajo y queremos que te quedes".

Claro, como si yo estuviera tirando confeti de la alegría desbordada.

De esto hace ya un mes. Ahora viene el remate... Seguid leyendo...

Según el calendario de turnos, la última semana de Junio y la primera de Julio, me tocaba ir al cliente, con plus de guardia en la primera de las mencionadas semanas, y el Turno del Dolor en la segunda. Llamadas por temas que ni deberíamos tratar aparte, el lunes 3 de Julio hubo un pollo de tres pares con una aplicación critiquérrima, que me pilló de lleno, y que me tuvo 4 horas pegado a la silla sin poder ni ir al WC. Pues a 20 minutos de salir, me dice mi $boss que el resto de semana no voy al cliente y que el turno, por tanto, se cambia. Esto implica que, en vez de tener horario de 7:00 a 15:00, pasaba a tenerlo de 8:00 a 17:00 (o de 9:00 a 18:00), y que en vez de ir en Rodalies, tenía que ir en coche... (cuarto mosqueo, vamos a por el repóquer)

El martes, hablando con él sobre el tema del cambio de turnos, me comentó que el cliente no me quiere allí. ¿Os imagináis la cara que le puse? "Es que no te vieron implicado durante la crisis". No me lo puedo creer... me lo como de entrada yo sólo (porque aún no había más compañeros conectados), me paso 4 horas de agobio con 3 ó 4 jefecillos preguntando con insistencia, y resulta que es que les ha sentado mal que, en el chat de crisis, pusiera que aprovechaba ir al wc para fumar. ¡Coño! Con otro compañero ya en el "fregao", y sabiendo ya con seguridad que el fallo estaba en otro lado...

Al rato, nuestro $boss publica los calendarios de Agosto y Septiembre. A mi no me toca ni un sólo turno en el cliente (¡¡REPÓQUER!!). Boquiabierto como si fuera a tragarme una morsa sin masticar, lo comenté con la consultora. Nadie me puede explicar porqué se me niega un traslado "por necesidades del cliente", y cuando tengo que ir a la sede del cliente es éste quien no me quiere allí...

Y no, Google tampoco me sabe decir porqué.

martes, 4 de julio de 2017

Quemazón estival

No quiero concretar porqué estoy quemado, quien habla conmigo con más o menos frecuencia lo debe saber ya. El caso es que ha sido un repente, un arrebato momentáneo, el que me ha terminado empujando a una acción que llevaba tiempo rondándome la mente: me he cortado el pelo. Concretamente el de la cabeza (la barba la he recortado un poco pero no descarto afeitarla completamente).

La verdad es que hace 3 semanas, en plena ola de calor, fue cuando me decidí. Guardé silencio hasta ver las caras de Neni, de mi madre y mi abuela. Fue viéndome gente, y hasta ahora no lo he dicho públicamente, pero creo que toca una temporada de pelo corto... por ahorrar en champú y en tiempo de peinado, principalmente.

martes, 23 de mayo de 2017

Viajero familiar

Hace más de un mes que volví de mis vacaciones en Chile, poco más de 10 días pasados en compañía de (quién iba a decírmelo hace 10 años) mi hermana y su familia. Pude disfrutar como un enano de mis sobris: Mario y sus 6 años, Lucía y sus escasos 5 meses.

Me ha sorprendido muy gratamente estar en su casa, disfrutar de la calidez de un hogar construído con mucho cariño, y de las visitas acompañando a mi hermana en lugares en los que otrora estuve caminando en otras compañías.

Redescubrir la populosa y contaminada ciudad de Santiago de Chile, en ésta ocasión desde dentro de un coche, o acompañado por pequeñas personas a las que cuidar y animar. Compartir un café con mi hermana, con quien no hace tanto me llevaba a rabiar, y descubrir que nos queremos más de lo que nos gusta aceptar. Charlar con mi cuñado de temas laborales, sin tener que estar de acuerdo en todo, pero con ése respeto ganado a través del tiempo y la confianza.

Qué decir de la sonrisa de la pequeña, sin un sólo atisbo dental, pero con una luminosidad que hace honor a su nombre. Qué obviar de la alegría del mayor, con sus inquietudes en forma de pregunta y sus observaciones en forma de comentarios.

Pasear. Dibujar y leer con Mario, descubrir que crecen más rápido de lo que a primera vista parece, no sólo por fuera, si no también por dentro de sus cabecitas. Aprender con ellos a jugar de nuevo, a buscar otras formas de hacer las cosas, o cómo una simple pregunta me ha hecho plantearme a mi mismo (y mis inseguridades). Promesas de futuras visitas, dejar de fumar, leer juntos de nuevo...

Aún no ha aterrizado el avión y ya les estoy echando de menos. Aún ésta entrada es un mero borrador, y ya tengo necesidad de volver a achuchar a todxs...

viernes, 31 de marzo de 2017

Porque puedo

Doscientas entradas de temas variados, estados de ánimo, recomendaciones para lectores inquietos, tontunas a carretadas... Lo que me venga a la cabeza y sea capaz de pasarlo vía teclado a palabras más o menos coherentes, de eso escribo. Lo hago porque me apetece, porque me sirve para liberar tensión mental, para relajarme, por sacarme una idea idiota que siento la necesidad de compartir, pero sobre todo porque puedo.

Porque me paso el día delante de un teclado, y eso siempre deja la posibilidad de escribir algo ajeno a los quehaceres del trabajo. No quiero decir que por escribir en el blog deje de hacer mis tareas, pero sí que me facilita el plantear un borrador rápido, anotar alguna cosa y esperar a que madure o sea descartada definitivamente en medio de algún documento archivado. Es el equivalente a llevar una libreta y un lapicero en el bolsillo de nuestros antecesores.

Puedo porque vivo en un "país desarrollado", sobretodo en mostrar descaradamente el rostro más salvaje de la sociedad capitalista y, sin dejar de sonreir a la cámara, pasar de un atentado en vaya usted a saber dónde a la gala benéfica con alguna estrella del deporte entre los invitados... Seguramente no podría hacerlo con la libertad que disfruto si hubiera nacido en Palestina, o si fuera una mujer mapuche, o si tuviera que estar cosiendo ropa para el señor Amancio Ortega en algún cobertizo de Bangladesh desde los 10 años...

Puedo escribir cuando me apetece, puedo ir puliendo una idea y terminar escribiendo algo completamente distinto a cuando me cruzó la cabeza. Puedo porque tuve buenas profesoras en el colegio, que no sólo dictaban, si no que se preocupaban porque aprendiéramos a leer anticipando por el rabillo del ojo la palabra que venía a continuación, a pronunciar bien la frase que leíamos y sobre el resto, a entender lo que estaba, negro sobre blanco, ante nuestros absorbentes cerebros. Valgan éstas humildes líneas para agradecer a Mirta, Alicia, Lola, Cristina, a todas las maestras, desde Malena (que ya en parvulario nos enseñó las letras y a leer las primeras frases), a todas ésas profesoras que me enseñaron y acompañaron a lo largo de mis años de estudiante: GRACIAS.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Casi casi

Casi 200 entradas, casi viernes, casi ha terminado el mes, casi estoy de vacaciones...

Casi no tengo ganas de nada últimamente, casi ni como, casi ni duermo, casi ni me preocupo por nada. Casi me sentía de nuevo en casa, casi notaba las caricias al acostarnos en nuestra cama juntas...

Casi he controlado la mala virgen, y casi ni recuerdo a mi gruñón interior. Casi he dejado de exagerar y casi he dejado de mentirme. Casi dejé de vivir, pero casi nada dejó de tener un sentido para mi. Casi cometí locuras, casi dejé de cometerlas por corduras ajenas. Casi no nos queda tiempo, casi tenemos la eternidad por delante.

Casi he llegado al final de ésta entrada, casi... ¿seguiremos otro día?

martes, 28 de marzo de 2017

Espejo reflejado

Los espejos no reflejan la realidad, la deforman según nuestro cerebro quiera ver el resto de la realidad. Pero ¿qué pasa cuando el mismo espejo te devuelve la mirada en una transición de sensaciones y sentimientos, justo cuando pasamos de un estado de ánimo a otro diferente?

¿Qué es lo que ven los ojos del otro lado, qué pensamientos le surcan la cabeza mientras nos observa? Hay días en que miro sin ver a ése desconocido que me devuelve una ojeada suspicaz, hay días que busco un atisbo de reconocimiento o aprobación en su mirada y lo único que veo es el infinito. Hay días en que ni siquiera me importa cómo me veo, o cómo me pueden ver los demás, y por el chochillo del ojo veo mis propios reflejos buscándome.

Al otro lado del espejo siempre parece hacer mejor tiempo, siempre parece todo más fácil. Otra trampa de la pulida superficie del cristal, ésas dos dimensiones que atraparon al general Zod (cuyo predecesor fue el reflejo del agua que provocó que Narciso se ahogara), devuelven una mirada calmada, fría y calculadora, observan con interés científico el momento en que nos sustituyan... O a lo mejor su vida es símplemente mejor en el otro lado del vidrio y lo de antes paranoias mías...

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