Con nocturnidad suele ir alevosía, asociadas en nuestra psique de forma subliminal, como si fuesen sinónimos o inseparables partes de un mismo todo, y no siempre es así. Hay veces en que nocturnidad sale sola a pasear sin rumbo fijo, y alevosía se queda en casa, urdiendo planes para el futuro que quizás no llegue.
Con nocturnidad celebraban las brujas sus akelarres, igual que nosotras celebramos cualquier cosa en los bares. Con nocturnidad salen multitud de animales y plantas, a hacer su vida y su muerte y lo que les pilla en medio.
Con nocturnidad hemos pasado de un año a otro, como si ésa noche fuese diferente del resto de noches, haciendo vigilia global.
Con nocturnidad escribo éstas líneas...
lunes, 4 de enero de 2016
viernes, 11 de diciembre de 2015
Atardecer
Los últimos rayos de sol se filtraban en la penumbra a través de las gruesas cortinas, cerradas casi por completo sobre el ventanal. Atravesaban pesadamente el humo que ocupaba todo el salón para terminar cayendo sobre el cenicero repleto, que aguantaba estoicamente junto a un par de botellas vacías en la mesa, y el suelo oscurecido por una alfombra raída que, muchos años atrás, podría haber servido de colchoneta en un catre militar o carcelario.
Seguía sonando la música de los créditos de una película, pero lo único a lo que prestaban atención mis tímpanos era a la respiración tranquila que sentía sobre mi pecho. Seguí acariciando ésa cabeza, a través de una melena sin color determinado, durante unos minutos más, hasta que todos los colores de la estancia se convirtieron en una escala de grises, matizados sólo por la negrura de las sombras que poco a poco, habían conquistado todo.
No había luna ésa noche, y la farola más cercana apenas se divisaba al fondo del camino, justo cuando comenzaba la parte asfaltada de la calle que llevaba al pueblo. Con la máxima delicadeza intenté dejar ésa cabeza, aparentemente dormida, sobre el sofá, tratando de no perturbar ése descanso tranquilo y calmado. Con suavidad, aquella cabeza empezó a girar para buscar mi mirada, con suspiros y poca prisa, y en un ronroneo dijo "Hola", y cada una de las cuatro letras supuraba amor.
Con mi respuesta iba una sonrisa, e inmediatamente después, un beso que volvió a fundirnos las pieles. Un nuevo abrazo, exactamente como todos los anteriores, y exactamente diferente a todos los venideros. Un abrazo que rebosaba pasión, sentimientos de ternura y fogosidad, evocando la última vez que estuvieron haciendo el amor, apenas dos horas antes, y prometiendo una nueva ocasión de fundir sus cuerpos en uno sólo, voluptuoso y rítmico, acompasado con los latidos desbocados de dos corazones que laten al unísono.
Lentamente nos fuimos separando de nuevo, y mientras ella se levantaba, cubriéndose el cuerpo desnudo con una bata para ir al baño, aproveché para liarme un nuevo cigarro y poner otra cosa en la TV conectada al ordenador. ¿Vídeos de monólogos, algún concierto en directo grabado antes del nacimiento de internet, las noticias? Opté por la última opción, más que nada por ver si había alguna novedad en el mundo que valiese la pena saber. Tres días llevábamos allí, y tres días en que no había sentido la necesidad de saber nada de lo que sucediera fuera de aquellas paredes. Ella salió del baño, y de repente...
... el resto del mundo volvió a importarme nada.
Seguía sonando la música de los créditos de una película, pero lo único a lo que prestaban atención mis tímpanos era a la respiración tranquila que sentía sobre mi pecho. Seguí acariciando ésa cabeza, a través de una melena sin color determinado, durante unos minutos más, hasta que todos los colores de la estancia se convirtieron en una escala de grises, matizados sólo por la negrura de las sombras que poco a poco, habían conquistado todo.
No había luna ésa noche, y la farola más cercana apenas se divisaba al fondo del camino, justo cuando comenzaba la parte asfaltada de la calle que llevaba al pueblo. Con la máxima delicadeza intenté dejar ésa cabeza, aparentemente dormida, sobre el sofá, tratando de no perturbar ése descanso tranquilo y calmado. Con suavidad, aquella cabeza empezó a girar para buscar mi mirada, con suspiros y poca prisa, y en un ronroneo dijo "Hola", y cada una de las cuatro letras supuraba amor.
Con mi respuesta iba una sonrisa, e inmediatamente después, un beso que volvió a fundirnos las pieles. Un nuevo abrazo, exactamente como todos los anteriores, y exactamente diferente a todos los venideros. Un abrazo que rebosaba pasión, sentimientos de ternura y fogosidad, evocando la última vez que estuvieron haciendo el amor, apenas dos horas antes, y prometiendo una nueva ocasión de fundir sus cuerpos en uno sólo, voluptuoso y rítmico, acompasado con los latidos desbocados de dos corazones que laten al unísono.
Lentamente nos fuimos separando de nuevo, y mientras ella se levantaba, cubriéndose el cuerpo desnudo con una bata para ir al baño, aproveché para liarme un nuevo cigarro y poner otra cosa en la TV conectada al ordenador. ¿Vídeos de monólogos, algún concierto en directo grabado antes del nacimiento de internet, las noticias? Opté por la última opción, más que nada por ver si había alguna novedad en el mundo que valiese la pena saber. Tres días llevábamos allí, y tres días en que no había sentido la necesidad de saber nada de lo que sucediera fuera de aquellas paredes. Ella salió del baño, y de repente...
... el resto del mundo volvió a importarme nada.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Pronto
Pronto volveré a estar ahí, con mi gente, con las personas importantes de mi vida, podré volver a casa, aunque sea algo temporal, como todo en ésta vida. Pasearé de nuevo por las calles de mi barrio, caldearé mi casa tanto tiempo vacía, y volverá a ser un hogar.
Pronto satisfaré mis anhelos y deseos, se consumarán encuentros y volveré a dormir en mi refugio, a salvo en mi pequeña cueva. Amaneceré de nuevo arropado por las vistas de mi terraza, y tendré a mano una vez más mi biblioteca.
Pronto se fijará de nuevo la impronta, presto tornaremos a prono nuestros cuerpos.
Pronto satisfaré mis anhelos y deseos, se consumarán encuentros y volveré a dormir en mi refugio, a salvo en mi pequeña cueva. Amaneceré de nuevo arropado por las vistas de mi terraza, y tendré a mano una vez más mi biblioteca.
Pronto se fijará de nuevo la impronta, presto tornaremos a prono nuestros cuerpos.
viernes, 4 de diciembre de 2015
Mi hermana y su aniversario
Llegó un día a casa, metida en un canastillo, y aunque yo sabía que no iba a ser un queso de bola, no perdí la esperanza. Fue mucho mejor, había una personita dentro del capazo que me miraba con asombro.
Llegó mi hermana a casa, y empezamos a crecer juntos, a compartir momentos de nuestra infancia como ésas mañanas de fin de semana, tapados con las faldillas de la mesa camilla y comiéndonos kilos de mandarinas mientras veíamos los dibujos animados en TV. Rozábamos y discutíamos en prácticamente todo: desde quién tenía más sitio en el asiento trasero del coche de mi madre hasta los gustos musicales, pero ahí estábamos siempre que nos hiciéramos falta, acompañándonos en los momentos difíciles.
Pero han pasado tantas cosas desde que llegó, y se ha ido tantos kilómetros lejos de casa, que cuando vuelva en Navidad sólo vamos a tener ganas de abrazarnos fuerte.
Hoy es su cumpleaños, no diré cuántos, pero diré y mantendré siempre que no los suficientes. Sara, te quedan muchas velas que soplar aún, muchos tirones de orejas que aguantar, y espero poder estar ahí, si no a tu lado, sí cerca en el corazón. Porque te quiero, porque tengo mucha suerte de que seas mi hermana, y porque no podía mandarte un regalo a tiempo: ¡¡FELICIDADES, HERMANA!!
Llegó mi hermana a casa, y empezamos a crecer juntos, a compartir momentos de nuestra infancia como ésas mañanas de fin de semana, tapados con las faldillas de la mesa camilla y comiéndonos kilos de mandarinas mientras veíamos los dibujos animados en TV. Rozábamos y discutíamos en prácticamente todo: desde quién tenía más sitio en el asiento trasero del coche de mi madre hasta los gustos musicales, pero ahí estábamos siempre que nos hiciéramos falta, acompañándonos en los momentos difíciles.
Pero han pasado tantas cosas desde que llegó, y se ha ido tantos kilómetros lejos de casa, que cuando vuelva en Navidad sólo vamos a tener ganas de abrazarnos fuerte.
Hoy es su cumpleaños, no diré cuántos, pero diré y mantendré siempre que no los suficientes. Sara, te quedan muchas velas que soplar aún, muchos tirones de orejas que aguantar, y espero poder estar ahí, si no a tu lado, sí cerca en el corazón. Porque te quiero, porque tengo mucha suerte de que seas mi hermana, y porque no podía mandarte un regalo a tiempo: ¡¡FELICIDADES, HERMANA!!
jueves, 3 de diciembre de 2015
Distopía
¿Qué importará el color de cielo, si es azul, gris, negro o naranja, si ya no quedan pájaros que lo crucen de horizonte a horizonte?
¿Qué importa la especie de un árbol largos años marchito, si ya no revolotean los insectos bajo su sombra inexistente, indistinguible del penumbroso suelo?
¿Para quién quedará el páramo muerto, si ya no hay sonrisas infantiles jugando despreocupadas?
El futuro puede parecer hermoso, evocar imágenes de paz y sosiego a nuestros corazones, pero nuestro cerebro, muy en el fondo, sabe que no puede negarse el fatídico destino al que parecemos irremediablemente avocados.
Ignoramos las señales de la naturaleza, porque desde la cima de la pirámide evolutiva que tenemos grabada a fuego, todo lo que queda por debajo nuestro es para nuestro uso y disfrute, sin darnos cuenta de las responsabilidades inherentes que no respetamos.
Y llegará el último ser humano, el último homínido "superior", la última hembra del simio sin pelo, y tendrá que aceptar el fin cuando sus ansias no puedan ser saciadas, cuando sus pesadillas sean lugar de reposo. Pero ya no habrá solución para la Humanidad...
Seguid consumiendo, vamos por el buen camino hacia la extinción, aunque en mi opinión, se está haciendo larga la espera...
¿Qué importa la especie de un árbol largos años marchito, si ya no revolotean los insectos bajo su sombra inexistente, indistinguible del penumbroso suelo?
¿Para quién quedará el páramo muerto, si ya no hay sonrisas infantiles jugando despreocupadas?
El futuro puede parecer hermoso, evocar imágenes de paz y sosiego a nuestros corazones, pero nuestro cerebro, muy en el fondo, sabe que no puede negarse el fatídico destino al que parecemos irremediablemente avocados.
Ignoramos las señales de la naturaleza, porque desde la cima de la pirámide evolutiva que tenemos grabada a fuego, todo lo que queda por debajo nuestro es para nuestro uso y disfrute, sin darnos cuenta de las responsabilidades inherentes que no respetamos.
Y llegará el último ser humano, el último homínido "superior", la última hembra del simio sin pelo, y tendrá que aceptar el fin cuando sus ansias no puedan ser saciadas, cuando sus pesadillas sean lugar de reposo. Pero ya no habrá solución para la Humanidad...
Seguid consumiendo, vamos por el buen camino hacia la extinción, aunque en mi opinión, se está haciendo larga la espera...
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Conquistando la imaginación
Es paradójico, cuando menos, que el lugar más inaccesible para una persona sea su propio cerebro, el origen de fantasías y limitaciones, nuestro más poderoso órgano y peor enemigo (o mejor aliado).
Imaginemos cómo podríamos llegar a la parte del cerebro encargada de imaginar. Imaginemos un pasadizo justo detrás de nuestra oreja derecha por el que poder entrar, con nuestros miedos e inseguridades a cuestas. Imaginemos que el pasadizo se va estrechando y nos fuerza a soltar nuestra carga poco a poco, hasta que sólo queda nuestro yo desnudo, cubierto únicamente por una sonrisa que nos protege del viento que sopla en nuestra cabeza, el aire de la sabiduría sopla hacia fuera, pretende echarnos de nuestra propia cabeza.
Aguantando el vendaval de la inteligencia podremos traspasar la cortina que nos separa de nuestros sueños, aunque será mejor no hacerles mucho caso si queremos llegar triunfales a nuestro destino último. Los sueños nos seducirán, nos mostrarán lo que queremos conseguir, pero no es real. Nuestros anhelos seguirán lastrando nuestros pies, porque siguen siendo sueños, y como tales, inalcanzables, pero la imaginación es mucho más que sueño y fantasía, es lo imposible y lo inesperado, lo inabarcable de un mínimo punto en un océano salvaje. Por eso no debemos regocijarnos mucho en la parte de los sueños y hemos de continuar el avance.
Quizás sea necesario cabalgar los impulsos neuronales, o puede que sea más efectivo utilizar un hábil truco de magia que nos permita reubicarnos en el centro mismo de la imaginación. Tal vez podríamos esperar a las migraciones de jirafas para montar una, o descender por el río nervioso sobre un junco sensitivo.
Como quieras llegar a tu imaginación es sólo cosa tuya, el camino que escojas puede no estar en un pasadizo tras tu oreja, y puede que ni siquiera estés interesado en llegar a tu imaginación porque tu anodina vida te sacia, pero yo seguiré reivindicándola, buscándola día y noche para no ser noche y día otro esclavo de la rutina.
Imaginemos cómo podríamos llegar a la parte del cerebro encargada de imaginar. Imaginemos un pasadizo justo detrás de nuestra oreja derecha por el que poder entrar, con nuestros miedos e inseguridades a cuestas. Imaginemos que el pasadizo se va estrechando y nos fuerza a soltar nuestra carga poco a poco, hasta que sólo queda nuestro yo desnudo, cubierto únicamente por una sonrisa que nos protege del viento que sopla en nuestra cabeza, el aire de la sabiduría sopla hacia fuera, pretende echarnos de nuestra propia cabeza.
Aguantando el vendaval de la inteligencia podremos traspasar la cortina que nos separa de nuestros sueños, aunque será mejor no hacerles mucho caso si queremos llegar triunfales a nuestro destino último. Los sueños nos seducirán, nos mostrarán lo que queremos conseguir, pero no es real. Nuestros anhelos seguirán lastrando nuestros pies, porque siguen siendo sueños, y como tales, inalcanzables, pero la imaginación es mucho más que sueño y fantasía, es lo imposible y lo inesperado, lo inabarcable de un mínimo punto en un océano salvaje. Por eso no debemos regocijarnos mucho en la parte de los sueños y hemos de continuar el avance.
Quizás sea necesario cabalgar los impulsos neuronales, o puede que sea más efectivo utilizar un hábil truco de magia que nos permita reubicarnos en el centro mismo de la imaginación. Tal vez podríamos esperar a las migraciones de jirafas para montar una, o descender por el río nervioso sobre un junco sensitivo.
Como quieras llegar a tu imaginación es sólo cosa tuya, el camino que escojas puede no estar en un pasadizo tras tu oreja, y puede que ni siquiera estés interesado en llegar a tu imaginación porque tu anodina vida te sacia, pero yo seguiré reivindicándola, buscándola día y noche para no ser noche y día otro esclavo de la rutina.
martes, 1 de diciembre de 2015
Un Diciembre más
Y tras la gloriosa rendición de Noviembre, llegó triunfante Diciembre con su promesa de renovación, de año finado y viejas tradiciones...
Otro año más volveremos a juntarnos las personas queridas para recordar a quienes ya no pueden sentarse a la mesa. Otro año más llegarán las acaloradas conversaciones, los buenos deseos y propósitos, las bandejas de turrón y los compromisos aparentemente inevitables.
Como cada año, el obligado repaso a los hitos alcanzados, a las metas que se mantienen fijas en el horizonte, el balance de nuestras acciones... Creo que éste ha sido un buen año para mi, a pesar de alguna cosilla suelta; bueno para mi crecimiento personal, para afianzar mi independencia y mis lazos emocionales, para incrementar mis capacidades y superar mis limitaciones.
Los cambios se han ido sucediendo imperceptiblemente, las debilidades han mutado en fortalezas, y las barreras continúan su proceso de desaparición. Como los últimos años, no pido nada al futuro año, salvo que el Kharma sea benévolo y mis acciones y palabras sean justas y alegres. Seguiré feliz mi senda, por las bifurcaciones que me marque el destino, intentando elegir con sabiduría y aceptando las enseñanzas de mis errores.
Quizás, con un poco de suerte, pueda seguir soltando mis impulsos neuronales sobre éstos pulsos electromagnéticos que tienen apariencia de letras.
Otro año más volveremos a juntarnos las personas queridas para recordar a quienes ya no pueden sentarse a la mesa. Otro año más llegarán las acaloradas conversaciones, los buenos deseos y propósitos, las bandejas de turrón y los compromisos aparentemente inevitables.
Como cada año, el obligado repaso a los hitos alcanzados, a las metas que se mantienen fijas en el horizonte, el balance de nuestras acciones... Creo que éste ha sido un buen año para mi, a pesar de alguna cosilla suelta; bueno para mi crecimiento personal, para afianzar mi independencia y mis lazos emocionales, para incrementar mis capacidades y superar mis limitaciones.
Los cambios se han ido sucediendo imperceptiblemente, las debilidades han mutado en fortalezas, y las barreras continúan su proceso de desaparición. Como los últimos años, no pido nada al futuro año, salvo que el Kharma sea benévolo y mis acciones y palabras sean justas y alegres. Seguiré feliz mi senda, por las bifurcaciones que me marque el destino, intentando elegir con sabiduría y aceptando las enseñanzas de mis errores.
Quizás, con un poco de suerte, pueda seguir soltando mis impulsos neuronales sobre éstos pulsos electromagnéticos que tienen apariencia de letras.
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lunes, 30 de noviembre de 2015
Treinta Enes
No, aunque sea el último día del penúltimo mes, no voy a hablar del 30 de Noviembre.
Las novedades vienen de otro lado, del lado de la Gorgona, que lleva ya más de 2000 km bajo mis nalgas y entre mis manos.
Ya estamos buscando destinos, paisajes a descubrir y rutas por explorar. Ya tengo pensadas tantas cosas que hacerle, que no sé si podré esperar a los días libres que tengo por delante...
Se hizo esperar, pero el carnet de conducir no me corría prisa, como no me corre prisa circular, en bici o en coche.
Y con éstas, hacen ya treinta enes.
Las novedades vienen de otro lado, del lado de la Gorgona, que lleva ya más de 2000 km bajo mis nalgas y entre mis manos.
Ya estamos buscando destinos, paisajes a descubrir y rutas por explorar. Ya tengo pensadas tantas cosas que hacerle, que no sé si podré esperar a los días libres que tengo por delante...
Se hizo esperar, pero el carnet de conducir no me corría prisa, como no me corre prisa circular, en bici o en coche.
Y con éstas, hacen ya treinta enes.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Hacia la montaña
Siempre me ha gustado ir a la montaña, sentir la naturaleza rodearme sin artificios ni preferencias. Desde pequeño me han inculcado el amor por ella, he disfrutado subidas y sufrido bajadas. Me ha herido y me ha amado como nadie podrá hacerlo, porque la montaña tiene más amantes (mejores o peores), y tendrá muchos más, y no le preocupa los que pueda tener la otra parte.
La montaña simboliza la evolución, las ganas de que nuestra mirada abandone la realidad del suelo y alce el vuelo hacia lo imaginable. Nos señala el camino a las nubes, indica el resplandor cálido de la Luna y el brillo frío del Sol. Es el punto por el que van pasando las estrellas de un pretérito Universo. Es el destino que nos llama una y otra vez, llenando nuestra cabeza de posibilidades, miedos, esperanzas y temores. Es la Tierra en su máxima representación: aquí quien no es capaz de vivir sin un plano horizontal no suele tener mucho futuro, y eso es una suerte para la Naturaleza, reacia a las líneas rectas y los terrenos lisos.
La montaña, imponente y dominando el horizonte, nos anima a superarnos, a seguir avanzando hacia arriba. En mi caso, también me alimenta el interior, mi particular isla de soledad se vuelve agradable y justa, porque ¿qué justicia hay mayor que la de la Pachamama? La montaña está, no entiende de crueldad o benevolencia; la montaña es, y no le hace falta nada más, si acaso un poco más de cuidado por nuestra parte. A mi me tranquilizan sus sonidos, sus tonos y colores que inundan la vista, los aromas a resinas y verde, el tacto de piedras duras y plantas y sentir mis plantas sobre blandas piedras. Notar la brisa abrazarme, mojarme las manos en un arroyo inesperado... sólo de recordar las sensaciones que me da la montaña se me erizan levemente los pelillos de la nuca y esbozo media sonrisa.
Montañas pequeñas escondidas en montes, montes gigantes aparentando ser montañas. La montaña nos lleva contemplando desde mucho antes de bajar de las ramas, nos vio dar los pasos ridículos de nuestros primeros días, y verán cómo, decrépitos y seniles, nos dejemos caer a sus pies para morir.
La montaña simboliza la evolución, las ganas de que nuestra mirada abandone la realidad del suelo y alce el vuelo hacia lo imaginable. Nos señala el camino a las nubes, indica el resplandor cálido de la Luna y el brillo frío del Sol. Es el punto por el que van pasando las estrellas de un pretérito Universo. Es el destino que nos llama una y otra vez, llenando nuestra cabeza de posibilidades, miedos, esperanzas y temores. Es la Tierra en su máxima representación: aquí quien no es capaz de vivir sin un plano horizontal no suele tener mucho futuro, y eso es una suerte para la Naturaleza, reacia a las líneas rectas y los terrenos lisos.
La montaña, imponente y dominando el horizonte, nos anima a superarnos, a seguir avanzando hacia arriba. En mi caso, también me alimenta el interior, mi particular isla de soledad se vuelve agradable y justa, porque ¿qué justicia hay mayor que la de la Pachamama? La montaña está, no entiende de crueldad o benevolencia; la montaña es, y no le hace falta nada más, si acaso un poco más de cuidado por nuestra parte. A mi me tranquilizan sus sonidos, sus tonos y colores que inundan la vista, los aromas a resinas y verde, el tacto de piedras duras y plantas y sentir mis plantas sobre blandas piedras. Notar la brisa abrazarme, mojarme las manos en un arroyo inesperado... sólo de recordar las sensaciones que me da la montaña se me erizan levemente los pelillos de la nuca y esbozo media sonrisa.
Montañas pequeñas escondidas en montes, montes gigantes aparentando ser montañas. La montaña nos lleva contemplando desde mucho antes de bajar de las ramas, nos vio dar los pasos ridículos de nuestros primeros días, y verán cómo, decrépitos y seniles, nos dejemos caer a sus pies para morir.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Mitos y magias
Míticos y mágicos, hitos agiográficos que nos desmitifican mágicamente y nos empujan a emitir juicios. Momentos etéreos que flotan sobre nuestras cabezas, herméticas al misterio, mientras se escurre la magia del tiempo.
Mitos mágicos que sustentan leyendas embrujadas de hechos recordados en ensoñaciones momentáneas de la História, mitologías y magias reales deberían ocupar el puesto del mágico mito del áureo dinero. No era el oro lo que contenía la magia, sino el hierro según los mitos, pero el Hombre y su Codicia mitificaron al primero y condenaron al segundo a sus enemigos, reales o imaginarios.
Ante la magia del mítico Minotauro faltarán Dédalos y no todos seremos Teseo. ¿Nos doblegaremos a la mitología? ¿La ensalzaremos para recordar algo que ya hemos olvidado hace generaciones?
Magia y mitos nos formaron como sociedad, mitos y magia es lo que mantenemos socialmente, ¿o qué pensáis que son los famosos, sino mitificaciones de nuestros anhelos? ¿O el funcionamiento de cualquier aparato tecnológico moderno, sino informagia?
Mitos mágicos que sustentan leyendas embrujadas de hechos recordados en ensoñaciones momentáneas de la História, mitologías y magias reales deberían ocupar el puesto del mágico mito del áureo dinero. No era el oro lo que contenía la magia, sino el hierro según los mitos, pero el Hombre y su Codicia mitificaron al primero y condenaron al segundo a sus enemigos, reales o imaginarios.
Ante la magia del mítico Minotauro faltarán Dédalos y no todos seremos Teseo. ¿Nos doblegaremos a la mitología? ¿La ensalzaremos para recordar algo que ya hemos olvidado hace generaciones?
Magia y mitos nos formaron como sociedad, mitos y magia es lo que mantenemos socialmente, ¿o qué pensáis que son los famosos, sino mitificaciones de nuestros anhelos? ¿O el funcionamiento de cualquier aparato tecnológico moderno, sino informagia?
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