sábado, 11 de octubre de 2008

Sólo o en manada (Diarios de bicicleta 4)

No son las mismas sensaciones, ni mejores ni peores, son distintas. Porque gracias a "La Bola de Cristal" sabemos que "sólo no puedes, con amigos sí", pero gracias a la filosofía no sabemos si sólo estamos aquí como mero pensamiento, negando la existencia de las demás entidades pensantes, o somos cada uno una entidad parte de un todo que interactúa con las demás entidades individuales bla bla bla, es decir, que al fin y al cabo, tod@s estamos sol@s. En mayor o menor medida, según nos apetezca más o menos.
Concretando el tema, pedalear sólo es una experiencia que hay que saber disfrutar. Cierto es que se sufre más en solitario, las cuestas son más empinadas, los enlatados te consideran un estorbo, la debilidad de la unidad vendría a ser. Pero también tiene sus ventajas, vas a tu ritmo, puedes decidir dónde y cuándo pararte, y la libertad individual representada en los pedales. Me explico (porque yo lo leí hace un tiempo), cuando somos pequeños y aprendemos a andar, ganamos libertad, y lo mismo pasa cuando aprendemos a montar en bici o a patinar. Las posibilidades del destino que nos proponemos al caminar se ven multiplicadas por la velocidad y la independencia que nos otorgan la bici o los patines. Se empieza a ir más lejos, más rápido, y nos ponemos más fuertes, como reza el lema olímpico.
Pero (porque en toda historia hay un pero), llega Papá Capitalismo-actual y nos dice que eso es infantil, y que lo suyo, evolutivamente hablando, sería pasar a una moto, y luego a un coche. El tío Gobierno-de-turno, nos avisa también, "hay que prosperar en la vida, no podemos dejar que la tía Sociedad-de-consumo lo pase mal". Y entre pitos, flautas y claxones, nos inundan la cabeza de conceptos contradictorios, de ejemplos irreales y de productos que no necesitamos. Hasta la vecina Crisis-de-que-se-caga-la-economía-mundial nos asusta, "¡que viene la recesión!". Mamá Naturaleza está sola, sentada en un rincón, mirando toda la escena en silencio, esperando que reaccionemos y nos demos cuenta del engaño, o a que todo reviente por los cuatro costados.
La situación es insostenible, la climatología cambia y se debe a la emisión indiscriminada de contaminantes, al urbanismo salvaje que nos obliga a depender más del coche... O a lo mejor es simplemente el cambio en el ángulo de inclinación del eje terráqueo, o a la estupidez del "mono sapiens" que se cree inteligente porque al soplar salió un silbido, o a lo mejor la culpa es de los salmonetes árticos porque no tiene el último modelo de móvil con MP3 y asador de sardinas con Blú Túz incorporado. ¿Quién sabe cuál será el factor principal? Seguro que la culpa es de los demás, nunca de uno mismo. ¿O sí? Ahí es cuando uno decide, toma conciencia de lo que le rodea, y se para a plantar cara. O pedales.
Las cosas no son como nos lo cuentan desde hace tanto tiempo que, ni recordamos cuándo empezaron a decirlas, ni por qué, ni recordamos que tenemos la capacidad de pensar solos, de actuar solos, y de cambiar el mundo aunque el resto de la "civilización" se oponga o crea pensar lo contrario. No nos engañemos, la gente cree que piensa, que tiene una opinión propia, pero está condicionada por la "falsa manada" que nos rodea, por anuncios, gobiernos, empresas, programas de televisión y radio, internet... La auténtica manada, como los lobos del Mowgli, tienen intereses comunes, aficiones compartidas, respeto por los demás integrantes y un instinto de superación innato, que les lleva a ayudarse entre ellos aunque no tengan la misma condición dentro de la jerarquía. El jefe del clan puede necesitar al más débil y anciano para acabar la cacería de una cabra montés. Todos cuentan.
Aquí hacemos la transición al pedaleo en grupo, a la seguridad de la manada en las incursiones en territorio hostil. Un ciclista es un estorbo para según qué conductores, un grupo de ciclistas es un estorbo mayor, pero al ser más numerosos, se cuidará más de insultar o pitar. El grupo ayuda a superar la barrera mental de circular por la calzada, según la normativa vial vigente, las bicicletas deben circular por la calzada, no por la acera si el ciclista tiene más de 9 ó 10 años, y está prohibido hacerlo por parques y jardines fuera de las zonas habilitadas a ello (Para más info, utiliza Internéeeee o acércate a tu policía amigo [bajo tu cuenta y riesgo]).
Los más avezados miembros del pelotón tratarán de mantener la cohesión en el grupo, ocupando las posiciones más a la izquierda y vigilando el tráfico de los alrededores, mientras que los más nuevos irán por el centro y derecha del carril, acostumbrándose a la sensación de libertad y protección prestada. Se estrechan lazos entre ciclistas, ya que nos es lo mismo que competir en tal o cual evento, esto es circular en grupo, pero en lugar de estar en mitad de un atasco con las ventanillas subidas y el ceño fruncido, vas moviéndote sintiendo la brisa y hablando con el de al lado, compartiendo anécdotas, trucos de mantenimiento para determinada avería, aconsejar y ser aconsejado.
El principal peligro es que los cobardes utilicen al grupo para cambiar al "rol del conductor enlatado", y camuflados en la masa, insultan, increpan y se mofan de los conductores, cayendo al mismo nivel de embrutecimiento que ellos, pero el mismo grupo se encarga (o debería) de devolverlos a la compostura, se les regaña amablemente, y se les invita a pedalear tranquilos, en armonía con lo que nos rodea, como las bicicletas que usamos, no como los coches que usan.
Terminando por hoy, me despido de vosotr@s con el conejo... digo, el consejo del día: no compréis mascotas, da igual los bichos que sean, todas las mascotas comen y cagan, necesitan cuidados veterinarios (que valen dinerito) y cuando se mueren nos ponemos tristes. Haced como yo, adoptad un atún (en lata): ocupa poco espacio, no hay que sacarle a la calle, y cuando va a caducar os lo podéis comer y sustituir por otro por menos de 1€.

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