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lunes, 28 de marzo de 2016

Para mis alicantinas

Queda poco para que vuelva a cambiar de ubicación, para volver a buscar personas nuevas que me acompañen en mi día a día. Dejaré atrás mucha buena gente, amigos, amigas, experiencias con personas que me han aportado conocimientos y agradables ratos, desde una lejana noche en la que, mientras leía en la terraza de un bar, me invitaron a sentarme en una mesa con más gente...

No será un adiós, si no un hasta luego, porque son ése tipo de personas con las que, a pesar de las distancias, intentaré mantener el contacto. Quedarán en mis recuerdos de Alicante, en mi agenda de contactos y entre los sentimientos de mi corazón. Me han ayudado a integrarme en un barrio que era nuevo para mi, y que se va a quedar hermanado con Vallekas en mi memoria, con la cercanía de vecinas y vecinos, su aroma a chimenea en inverno, su tranquilidad y amabilidad.

No voy a poner ningún nombre, por miedo a dejarme a alguien, por lo injusto del orden de una lista que da más importancia a los primeros en ser nombrados. Porque de todas ésas personas me llevo algo, un recuerdo, un momento compartido, un secreto que se quedará en aquél instante de confidencia... Sonrisas y sentimientos, cafés y cervezas, charlas animadas y silencios cómplices. Debates y conversaciones que mostraban las diferencias y coincidencias, siempre respetuosas para poner ése punto de distinción entre pensamientos, para acordar igualdades de origen intelectual.

Han ido cambiando, unos se han alejado un poco, otros han llegado a última hora, otros se mantienen ahí en mayor o menor medida. Me han brindado sus casas y corazones, su tiempo y su amistad, sin pedir nada a cambio salvo, quizás, otra ronda o 5 minutos más de charla.

Gracias a todxs,porque en realidad, no os quedáis ahí, os venís en mi corazón. Os quiero.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Brotes y cortezas

Brotes y cortezas, a eso se reduce todo. Brotamos del enramado materno, nos va nutriendo mientras nos sostiene, hasta que tenemos nuestra propia corteza que nos proteja y ayude a mantenernos firmes.

Brotes de diferentes tipos como diferentes tipos de personas pululan por el mundo. Algunos se convertirán en flores que darán su fruto: nuevas semillas que germinarán en el futuro; otros serán catalogados de mala hierba por nacer al ras del suelo y tener que competir con demasiados semejantes.

Cortezas también hay para elegir, suaves asperezas, rugosas tersuras, retorcidas o rectas... Fortalecen el corazón de quien las porta, protegen de inclemencias y depredadores, ayudan a alzar la copa y continuar con vida. Tantos usos y es lo primero que se descarta tan a menudo para llegar al interior (salvo si eres un alcornoque, en cuyo caso será lo más valioso que puedas ofrecer).

Brotes de ideas nuevas, inquietudes y contactos. Brotes que nos permitan ofrecer refugio a alas fatigadas o a suaves garras. Brotes de crecimiento, de cambios y orientaciones, brotes que nos acercan al cielo y nos oxigenan.

Cortezas de ropa, diseñada para proteger de las inclemencias y diferenciarnos de otros, tactos diferentes para cortezas artificiales. Cortezas de certezas, implantadas para proteger de las influencias y separarnos de otros, textos distintos para cerebros industriales. Adivinad cuál es más fácil de cambiar.

Cortezas y brotes, brotes o cortezas. No es necesario elegir, llevamos lo mejor de ambos, lo importante es mantenerse en pie, seguir brotando sin necesidad de que nuestra corteza aumente su grosor, sin necesidad de convertirnos en maleza ni perder de vista nuestras raíces.

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