miércoles, 3 de diciembre de 2008

Conejos y bicis (Diarios de bicicleta 8)

¡He vuelto a ver el conejo! El que comenté en DDB 6, bueno, el mismo el mismo, no sé, pero he vuelto a ver UN conejo.
Ir a pedales tiene sus ventajas. "Hace mucho frío", "se me congelan los dedos y me moquea la nariz", pues sí, y todavía te da el "sudo al llegar al trabajo", o "tengo miedo de que me roben la bici". Todo esto negativo a priori, se traduce en mejoras en la salud, el ánimo, y el nivel de vida. Mejoras el riego sanguineo en general, los pulmones, a pesar de llenarse de mierda y evitarlo con mascarillas, se hacen más grandes, aumentando su capacidad a largo plazo, y la resistencia al esfuerzo, y el mejor tono muscular, y... Suma y sigue, menos consumo de combustible equivale a teminar más desahogado el mes, menos gasto de seguro, matriculación, impuestos, tasas, inspecciones técnicas, reparaciones de taller... Hasta los recambios son más baratos, aunque de todo hay: bicis de 9.000 €uros y más, suspensiones que valen una pensión de viudedad y media de orfandad... No tenemos término medio.
Más o menos esto es el medio de la entrada, y aprovecho para comentar las recientes "reuniones": compañeros del colegio e instituto, compañeros de piso aspirantes a prostitutas de lujo del sistema, aficiones largamente pospuestas en papel y tinta, familiares y amigos que por unas cosas y otras se van quedando por ahí. Como los pantalones bombacho o los visillos de encaje en las cocinas.
La actualidad nos obliga a informar de la actual situación noctámbula del que suscribe. El turno mortífero ataca de nuevo a vuestro corresponsal del pedal, pero se verá prontamente recompensado con un viajecito a la zona de Tenerife. Por lo pronto se vaticinan lluvias, pero uno es todo terreno y se adapta al clima: deportivas, pantalón desmontable, camisetas y forrico polar (con un plus de chubasquero de piel de lombriz, ligero e inexpugnable al agua). Como os veo venir, os comento que sí, me he rendido al rango salarial y voy de hotel, pero sigo negándome a usar un trolley, seguiré con mi mochila "Eusebio", sustraída en el Hipercor (¡Jajaja! Ya no podéis hacer nada, señores del traje).
Otra novedad novedosa, estoy interesado (por si alguien no lo sabe) en apadrinar bicis olvidadas. De esas que os regalaron por la comunión, o cuando aprobasteis EGB, y que mp usáis. Os seré sincero, no serán para mi. Irán destinadas a los talleres de autorreparación de la BC, que para quien no lo sepa, son talleres que abren un día a la semana (hay varios) y en los que podéis is a reparar vuestra bici gratis. Tenéis que hacerlo con vuestras manitas, pero también hay gente que os orientará y hechará una mano y una sonrisa. Al final suele haber cañas y alguna tapa en bar cercano, pero tampoco siempre (que nadie se haga ilusiones, esto del final sí se paga).
Tampoco quiero pedir, que al final no será para mi... a no ser que la bici en cuestión me guste... mucho... no es buena idea porque rara es la bici que no me gusta... Olvidadlo, lo mejor es que si tenéis una bici en ésta situación, la donéis en persona. Quien esté interesad@, que me escriba y le mando una lista de los talleres. Y al resto, sabed que sois un@s esgoístas.
El conejo... digo, el consejo de hoy es: coláos en los sitios, en la cola de la charcutería, en el médico, en los transportes públicos, o en el cine. Puede parecer que incito al crimen y al delito fácil, pero no es tan fácil, y si no me creéis, intentadlo vosotr@s.
Publicar un comentario

Archivo de la bitácora