lunes, 10 de agosto de 2015

Acalorada escritura

Vuelvo a escribir por escribir, sin tener nada particular que contar, salvo el excesivo y húmedo calor que me toca aguantar éste verano. Cuando todos los anteriores veranos he decidido quedarme a trabajar en Madrid, o yéndome de vacaciones al norte, éste me ha tocado pringar (metafórica y literalmente) en Alicante.

Si el día es caluroso, la noche no ofrece tregua. Puede haber menos luz, o incluso caer algunas gotas como la pasada madrugada, pero el bochorno sigue agobiándome, me hace sudar más de lo habitual, duermo poco y mal, y apenas descanso. Pedalear temprano, al principio agradable, enseguida se convierte en ropa empapada. Por la tarde, volviendo a casa, no es mejor: 5 ó 6 de la tarde, 35º C (o más, porque la sensación térmica es de unos 40º) y una humedad de más del 80%... Cuando llego a casa parece que acabo de salir de un puchero de sopa...

¡Qué ganas tengo de que llegue el invierno! Aunque según me dicen los compañeros del trabajo, aquí el invierno son 2 días de frío y lluvia, y el resto como si fuera otoño... A ver cuando llega, ya lo contaré.
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