sábado, 13 de septiembre de 2008

Las entradas se heredan

Apocalíptico epitafio para los tíos. Yo no voy a librarme por ser un melenudo, que empieza a verse el cartón... El profético comienzo viene a cuento del dicho "dentro de 100 años, todos calvos", de los implantes capilares de José Bono, y del manojo de pelo que encuentro cada vez que me peino. Ya sé que tendría que ir al dermatólogo, cuidarme más el cabello, y las zarandajas que quedan, pero me da pereza... y un poco de indiferencia.

Decía Bermúdez en un monólogo que el pelo, en realidad, no abriga lo que hace falta en invierno, ni es cómodo tener demasiado en verano porque da calor. Qué razón tenía entonces, y tanto metrosexualismo imperante hoy en día, con sus cremitas y lociones, acabarán haciendo del mítico macho ibérico, Alfredo Landa style, un ejemplar en extinción, pero apetecible por eso mismo, por ser diferente del resto.

Quizás un día los feos o desaliñados seremos los tíos cotizados, quizás a mi me la traiga bastante floja, quizás algún día cada uno podrá ser como ha nacido, y no como los demás quieren que sea.

En otro orden de cosas, la semana próxima espero largarme de aquí, para pasar una semanita corta en Cádiz, con mi mejor mitad y muchas ganas de rascarme el escroto. Volveré a los mandriles el domingo, y el lunes de nuevo al tajo, pero contaré novedades, colgaré fotos en Flickr, y no voy a negarlo, también contaré más chorradas.

El conejo... digo, el consejo de hoy es algo poético y olvidado para muchos: mirad la luna cada noche, y respirad hondo cuando llueve. ¿Cursi? Quizás, pero no me quita el sueño la diferencia de pensamiento.

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