viernes, 12 de septiembre de 2008

Tormentas, vendavales y bicicletas (Diarios de bicicleta 2)

Pasado el miedo y el caos que provocó la tormenta en Madrid (la noche del pasado martes 9 de septiembre al miércoles), casi nadie se dio cuenta de un pequeño detalle. No me refiero a los montones de hojas, ramas y planchas de hielo que adornaban las calles, ni a las latas con las lunas destrozadas por los impactos de los granizos. Hablo del aire, y concretando, del olor que inundaba la ciudad.

Se respiraba muy bien, olía a hierba segada, y los enlatados circulaban más despacio de lo habitual. No todos los días el asfalto lleva una capa de hojas que hace de circular un deporte de aventura. En la bici, como si nada, la velocidad habitual en casos de lluvia, pedaleo con más ritmo de lo normal por la limpieza del aire, y un par de pinchazos dudosos por la proliferación de ramas en el suelo. El aire fresco de la mañana, la limpieza del ambiente, la precaución mezclada con miedo de los enlatados, una vuelta a casa perfecta. Me acordé del chico cubano que pedaleaba contra el huracán Ike.

Hasta hoy, que viniendo al trabajo, soplaba un airecito que ni el Lobo Feroz. Ha sido divertido, a pesar de todo, adelantar a un par de enlatados y a una pareja en es-cútrer, al llegar a los semáforos en rojo. Poco tráfico, la bici que se lo salta, el mal humor aumenta dentro de la lata, y el acelerón hasta el siguiente disco, donde una vez más se repite la misma historia.

Algún avispado lector se apresurará a comentar "Pero él va calentito en su coche". No os precipitéis, que a pesar de que el aire venía fresco, encima de la burra, con la tontería del pedaleo, se va calentito. Y llegando a la Avenida de las 13 Rosas, al final de Arroyo de la Media Legua, se pasa hasta calor. ¿Siguiente en rechistar? ¿Nadie? Pues atended, que siguen las aventuras...

Llegando al curro, me cruzo con unos chavales que iban en bici, unos con la de montaña, otros con las de BMX, y todos se han quedado flipando cuando les he pasado en dirección contraria, con la Torpeda del año que inventaron las piedras, el buff a modo de máscara y la cadena cerrada en el bolso con reflectante. Espero que algún día no se planteen siquiera comprarse un coche, y ya puestos, que decidan imitarme, que para lo que ven de ejemplo en la tele...

Quizás empiezan los desvaríos: los días de llevo de noche, las horas que son, el hecho de que sólo me haya bebido 5 cafés hoy... No sé por qué será, pero os diré por qué no es: por la medicación fumada que me prescribí tras doctorarme con honores en los quirófanos del Gregorio Marañon. Por cierto, la picadura del cirujano me ha dejado secuelas, para que os fiéis de los médicos...

Terminamos por hoy con el conejo... digo, el consejo del día, sección patrocinada por _______________ (pon tu marca favorita aquí): apagad la televisión y encended la iglesia... (¿Cómo? ¿Que puedo ir a la cárcel por dar éstas ideas? ¡Vale! Ya lo arreglo...) Chic@s, no hagáis caso a lo de antes, quería decir que apaguéis la tele y... esto... que os pongáis... eeeeh... que os pongáis las pilas... con la bici, sí, eso... (¿Cómo que no puedo decir que apaguen la tele? ¡¡Andad y que os foll...) No era a vosotr@s, ¿eh? Seguid las aventuras de vuestro melenudo favorito, por aquí, en próximos episodios.
Publicar un comentario

Archivo de la bitácora