viernes, 26 de febrero de 2016

Para mi hermana

Llegaste a mi vida por sorpresa, dándole la vuelta a todo, cogiendo lo que te apetecía y enredando en mis cosas. Nos hemos peleado, tirado del pelo, dado patadas, soltado gritos y arañazos. Nos hemos gritado cosas feas o nos las hemos dicho en voz baja para que no se enterase mamá.

Hemos pasado muchos días sin hablarnos, por cosas que ahora me parecen tonterías de chiquillos. Nos hemos distanciado para vivir nuestras vidas, y hemos mantenido ése silencio que a veces, supongo, nos incomoda a los dos. Y de repente, me trajiste lo más bonito que puede haber en el mundo, me diste una alegría que hace que sonría y se humedezcan mis ojos de felicidad cuando os pienso: Mario, tu hijo y mi sobrino.

Y ya no fuiste más la hermana que molesta, que es una pesada, o a quien envidiar. Trajiste una vida nueva a las de los demás, ésa pequeña vida ha crecido, y seguirá haciéndolo, junto a ti. Espero que en algún momento pueda aportar algo a su educación, poder guiarle y darle orientación en el futuro, cuando deje de ser un niño y necesite la visión de un adulto que no seáis vosotros, un confidente y un amigo para lo que quiera preguntar.

Os echo de menos, por la distancia y porque apenas nos hemos visto aunque hemos vivido tan cerca. Porque os quiero, y mucho. Y porque a lo mejor soy un poco moñas, que también puede ser, pero ante todo soy feliz por teneros en mi vida, no podía haber pedido una hermana mejor, ni un sobrino más listo y guapo.

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